¿EL EPR SE JUSTIFICA HISTÓRICAMENTE?

Juan José Díaz Bermúdez/Análisis



Oaxaca, México (Punto y Aparte).-  El Partido Democrático Popular  Revolucionario- Ejército Popular Revolucionario, la organización guerrillera  más antigua en México, con más de cuarenta años de existencia, vive hoy una de sus crisis existenciales más agudas; la lucha intestina por el poder, junto con las desavenencias que generó la pasividad en el actuar de la dirigencia nacional, en los últimos años, tras la desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez el 25 de mayo de 2007 en la ciudad de Oaxaca, pudo haber  motivado enfrentamientos que habrían derivado en ajusticiamientos, sobre todo en Oaxaca, derivados de la omisión y la sospecha de haber sido algunos luchadores sociales y miembros de la guerrilla, delatores en el caso de los dos desaparecidos, que participaron abiertamente en la sublevación de los de abajo en el dos mil seis en Oaxaca.
El PDPR-EPR, en su comunicado del 6 de noviembre de 2012, sostiene en líneas editoriales, el interés que les motivó  la búsqueda de Gabriel Alberto y Edmundo, sin embargo, no reconocen que poco se hizo para encontrarlos durante el sexenio, lo que no se logró hoy no podrá tener efectos mañana, pareciera que el EPR trata de justificarse históricamente de lo que  se negó ha hacer desde el punto de vista político-militar.
En el comunicado reciente reconocen haber participado en el movimiento popular-magisterial del 2006, algo que por cierto negaron reiteradamente, incluso enviando cartas aclaratorias a los medios de comunicación, asumiendo que se trataba de criminalizar al movimiento. Podría ser  loable su labor al haber negado en su momento su participación al interior de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca ( APPO), esto pudo haber protegido  a quienes no participaban dentro de la guerrilla, pero que si insistían en un cambio democrático desde sus organizaciones civiles, pero una equivocación garrafal desde el punto de vista estratégico porque desprotegieron a sus combatientes al exponerlos, dejándolos a merced de la represión brutal del régimen panista que usó todo para encontrarlos sabiendo de su existencia, y tras encontrarlos por la labor de delatores dentro de la propia Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca ( APPO), la presunta detención y desaparición se consumó el 25 de mayo de 2007, con la posible participación de policías estatales, federales y el propio ejército mexicano.
Se considera la desaparición forzada un crimen de lesa humanidad, ¿porque entonces no se luchó durante los últimos años exigiendo el castigo de quienes participaron en tan deleznable crimen?. Todos aquellos que fueron responsables directos e indirectos, presuntos  criminales por comisión y omisión, que de alguna manera formaron parte de la represión como fue denunciado y mencionados de ser sedicentes participes: Ulises Ruiz Ortiz, Jorge Franco Vargas, Manuel Vera Salinas, Manuel Moreno Rivas, entre otros, algunos por cierto que aparentemente participaron fueron asesinados.
Tal como lo dice el EPR la desaparición de los dos mandos del EPR detenidos-desaparecidos en Oaxaca el 25 de mayo de 2007, desenmascaró la práctica terrorista  del Estado mexicano, lo bueno hubiera sido que se hubiera detenido esta práctica, pero no, siguió el ejercicio de la desaparición forzada, prueba de ello son los casos en la zona Triqui, la sierra sur y la ciudad de Oaxaca, donde hay más de 21 desaparecidos políticos posteriores al 2007 .No se construye en la revolución dejando solo al pueblo y replegarse, dejando a intelectuales con gran “autoridad moral”, que resuelvan delitos que ni los ataques  guerrilleros a las plantas petroleras de Pemex pudieron remediar. Como se esperaba que tan castos personajes pudieran llegar a obligar al Estado a presentar con vida y en libertad a los dos guerrilleros, pareciera una medida dilatoria y frustrante y eso lo debe de reconocer el EPR, que falló en su estrategia

Si los dos desaparecidos eran coadyuvantes en el desarrollo del  movimiento de las masas en la sublevación de los de abajo en el 2006 en Oaxaca, ¿porque no se les preparó? ¡Porque se les envió a un terreno lleno de intrigas, de mentira y hambre de poder! La delación fue determinante para encontrarlos, ¿quién los entregó, quién cobró la recompensa para que los ubicaran, les dieran seguimiento y los capturaran? Hay culpables y en EPR lo saben, sin embargo las muertes  y desapariciones de cercanos colaboradores al movimiento guerrillero en Oaxaca, pueden dar los pormenores ¡de cómo se tejió la traición! ¿o es que acaso hubo quienes se beneficiaron con libertades absolutorias y puestos en el nuevo gobierno de Oaxaca por  la desgracia de otros?
El EPR habla en el comunicado del 6 de noviembre de oportunistas, ¿quienes son estos?, porque no ponerle nombre y apellido a lo que se acusa, porque insistir en manejar una retórica sin bases solidas en los señalamientos, quienes son los que insisten en omitir la participación de la guerrilla sobre todo el PROCUP en su momento y recientemente el EPR, en luchas sociales como la democratización de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y la insurgente movilización del pueblo de Oaxaca en el 2006, claro sin olvidarnos la lucha en las minas, en los territorios y en la vida sindical de la sección XXII del SNTE, ¿quienes son estos a los que el EPR acusa?

Se habla de una campaña de contrainsurgencia en Oaxaca en el 2007, ¿en serio fue una campaña de contra insurgencia?, ¡o fue la casualidad que el gobierno encontró el método para sobornar a sedicentes luchadores sociales, y a todos aquellos que hoy viven en las delicias del poder institucional!, ese poder que algunos que se dicen  luchadores sociales ayer criticaban en las calles, y que hoy lo disfrutan en las oficinas explotando a sus empleados. Estos mismos pudieron haber señalado a quienes desde la clandestinidad confiaron en una lucha limpia, sin intereses partidistas y económicos, como algunos creyeron pudo haber sido la lucha del 2006 en Oaxaca .
No puede decirse que la desaparición de los guerrilleros fue limpieza social como se trata de establecer.El secuestro  de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, fue la labor orientada desde las mismas organizaciones que se dicen combativas, para detener y desaparecer a dos mandos guerrilleros. Tal vez en su ambición no midieron los resultados, incluso la misma muerte de los dos mandos, que pudieron haber sido aniquilados durante los interrogatorios a los que fueron sometidos como ya se había dicho en otras ocasiones. Sin embargo para entender lo que sucedió el 25 de mayo de 2007, podrían considerarse los hechos que sucedieron después de la lucha de la APPO en el 2006. ¿Fue en realidad los resultados de la lucha popular lo que motivó su detención y desaparición; o había una célula que operaba de forma clandestina en acciones poco revolucionarias. Es decir; hasta donde termina la labor revolucionaria para pasar a la delincuencia organizada. De ser cierta ésta hipótesis estaríamos considerando un posible ajusticiamiento al presumir que existia una célula guerrillera que llevaba a cabo secuestros en Oaxaca sin dar pormenores a la dirigencia nacional eperrista, ¿pudo haber sido esto?, que al comprobarse se decidió por ajusticiar ¿a quienes habían violado el código de seguridad?
El EPR confió en la labor de personalidades de “solvencia moral”, que dicen trabajaron en los últimos años para llegar a la conclusión que todos sabíamos, que incluso en este medio Punto y Aparte Oaxaca, se dijo sin formar comisiones ni tener acceso a los archivos, solo a través de investigaciones de campo, que  en la detención y desaparición de los dos guerrilleros, habían participado fuerzas estatales, federales y militares. Tal parece que las personalidades se tardaron mucho en encontrar la verdad y en reconocer que había sido un crimen de Estado. ¿A quién se trata de engañar?, porque hoy se esconde la verdad argumentando que el Estado mexicano es represor  si no se tuvo la voluntad de llegar a la verdad necesaria no absoluta de los hechos.

Cito parte de un texto del EPR de su último comunicado: “El crimen de lesa humanidad de desaparición forzada existe, hay autores materiales e intelectuales, nombres conocidos por su trayectoria represiva y esbirros del sistema que gozan de impunidad”.
Al final advierten: Del curso que tomen los acontecimientos, el único responsable es el Estado mexicano y sus administradores en turno.

¿La amenaza se cumplirá?, el EPR atacará nuevamente instalaciones militares,políciacas o estratégicas?, será la vía indicada ¿o volveran a equivocarse en la dirigencia de esa organización guerrillera?
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