miércoles, julio 18, 2012

ASUMIR LA RESPONSABILIDAD QUE DERIVE DE NUESTROS ACTOS:TDR-EP

Juan José Díaz Bermúdez/Análisis


Tendencia Democrática Revolucionaria- Ejército del Pueblo


Oaxaca, México (Punto y Aparte).- El último comunicado que se tiene registrado del grupo guerrillero Tendencia Democrática Revolucionaria- Ejército del Pueblo (TDR-EP), fue el ocho de marzo de dos mil once, a partir de esa fecha el silencio los acompañado y hasta hoy no se conoce actividad alguna del grupo armado, al cual se le atribuyó de forma extraoficial el secuestro del panista Diego Fernández de Cevallos, el 14 de mayo de 2010, cerca a su residencia conocida como “La Cabaña”. Tras varios meses en cautiverio fue liberado el 20 de diciembre del mismo año. Posteriormente se advirtió por el grupo que se hacía llamar “misteriosos desaparecedores” o “Red por la Transformación Global”, que le habían perdonado la vida al que fuera candidato presidencial de Acción Nacional en 1994. ¿Fue o no TDR-EP la autora de ese secuestro?


La pregunta sigue en el aire, Tendencia Democrática Revolucionaria, fue o no la autora del secuestro del abogado litigante, el cual para lograr su libertad pagó según trascendió 30 millones de dólares. Para las autoridades que investigan el caso, detrás del secuestro del político de la derecha, hubo toda una elaborada red de espionaje e inteligencia que permitió no ser ubicados ni en el traslado de la víctima así como en su encierro que duró siete meses, no se llevó a cabo por un grupo de secuestradores común y corriente, más bien por un grupo que usando la clandestinidad pudo mantenerse sin ser detectado por varios meses.


En diciembre del 2010 TDR-EP había escrito en su comunicado: “Hoy, como entonces, refrendamos nuestro derecho a sostener la vía de las armas como uno más de los recursos de los que nos valdremos para la transformación sociopolítica y económica de nuestro país”.


Sin embargo el 16 de febrero de 2011 envían un comunicado donde hacen precisiones sobre el involucramiento que el empresario Eduardo García Valseca hacía de ellos de la presunta participación de miembros de TDR-EP en el secuestro de Diego Fernández de Cevallos. Veamos como se deslindan los combatientes de esa organización del señalamiento… Aquí el comunicado:


Al pueblo de México.


A los medios de comunicación escritos y electrónicos.
Ante la denuncia que el empresario Eduardo García Valseca ha venido realizando en diversos medios de comunicación, respecto del secuestro y tortura de que fue objeto, y los alcances de tal denuncia, consideramos necesario hacer las siguientes precisiones.
Nuestra organización no tuvo ni tiene nada que ver con el secuestro del Sr. García Valseca, como él lo ha venido reiterando, al parecer, engañado y fuertemente convencido. Es más, al señor no lo conocíamos e ignorábamos de su existencia hasta que apareció en los medios responsabilizándonos de su secuestro y de las agresiones que le fueron infligidas.
Con base en una ética de convicciones y responsabilidades, y a fin de deslindar nuestro accionar de la actividad delincuencial generalmente apadrinada por los cuerpos policiacos, desde el 2004 nuestra organización decidió asumir la responsabilidad de practicar, como un medio de financiamiento legítimo, la captura, retención y cobro de impuestos - jamás la tortura - a quienes en nuestro país hayan hecho su fortuna valiéndose del uso corrompido del poder y pretendan gozar de total impunidad.
Así lo hemos reconocido públicamente, en el marco de la contienda política, ideológica y militar cada vez más abierta y frontal, que se está desarrollando en nuestro país entre quienes detentan el poder y algunos sectores del pueblo organizados y en lucha. Pero eso es una cosa y otra que, a partir de dicho reconocimiento y con fines claramente contrainsurgentes, diversas autoridades federales (Genaro García Luna, Facundo Rosas, Benito Roa, Armando Espinoza y otros) hayan maquinado convencer al Sr. García Valseca de que nuestra organización fue la responsable de su secuestro, sin más prueba que su dicho y el reporte de un supuesto modus operandi similar al que desplegamos.
Esta maniobra tiene el propósito de enderezar baterías en contra nuestra y proteger a los efectivos responsables del evento en cuestión, a juzgar por los datos duros surgidos en la narración del propio Sr. García Valseca y por la actitud evasiva que frente a su caso han asumido los jefes policiacos mencionados (escudándose en argumentos de supuesta seguridad nacional), cobijados en el discurso antiterrorista y de supuesta lucha contra el narcotráfico.
Sonados casos, como el de Florence Cassez y otros como los que costaron la vida al joven Fernando Martí y a la hija del Sr. Nelson Vargas, prueban el involucramiento de los cuerpos policiacos en la actividad que debieran combatir y, especialmente, la descomposición existente en sus mandos, los que contra toda lógica, evidencia y denuncia ciudadana siguen protegidos, ni más ni menos, por el ejecutivo federal.
Ya en el Manifiesto No. 8, de fecha 23 de septiembre del 2008, firmado por varias organizaciones revolucionarias armadas, destacamos “la estructuración de mafias dentro del gobierno en sus distintos niveles, y al interior de los cuerpos policiacos y militares”, señalando que “parte de estas mafias han resultando ser antiguos miembros de los escuadrones de la muerte que los gobiernos priistas entrenaron, en la década de los 60 y 70, para combatir a la guerrilla y a los movimientos populares; como lo prueba la identidad del ex miembro de la extinta, y tristemente célebre, Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD) - Sergio Humberto Ortiz Juárez (alias “el Apá”) - implicado en el secuestro y asesinato del hijo del empresario Alejandro Martí, junto con elementos en activo de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), de la Policía Federal (PF) y de otros cuerpos policiacos”, como “la Lore”, protegida de Genaro García Luna. “Mafias que - decíamos - enardecidas por el ansia de poder y de dinero, se vuelven rabiosas contra la ciudadanía; principalmente, contra las familias de los medianos y pequeños empresarios y, en menor medida, contra sus propios amos: las familias millonarias; secuestrando, mutilando y asesinando -sin escrúpulo alguno- a sus víctimas. De ahí el reproche de la clase empresarial contra sus empleados panistas en el gobierno: ¡Si no pueden, renuncien!, al constatar -con temor, enojo y desencanto- su incapacidad para atajar la ola de inseguridad y de violencia.”
El propio Sr. García Valseca se ha encargado de evidenciar, con la denuncia de su caso, la incapacidad y actitud displicente de los jefes policiacos e incluso la complicidad de éstos con los efectivos responsables de su secuestro; pero seguramente con los datos duros que él tiene, no con los que le sembraron para incriminarnos, y el seguimiento a las líneas de investigación que aquellos abran, podrá desentrañar el origen del suplicio al que fue sometido, si es que ese es realmente su propósito.
Respecto del abogado José Antonio Ortega Sánchez, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Justicia Penal, consideramos necesario señalar la pretensión que éste tiene de utilizar lo sucedido al Sr. García Valseca en función de la “santa cruzada antiterrorista” en la que aquel participa desde hace muchos años; cruzada en la que ha quedado de manifiesto su ideología y práctica políticas. Baste un ejemplo que lo retrata de cuerpo entero: en la “Cumbre San Cristóbal: Humanismo Eficaz” realizada el 8 de noviembre de 2008 en el Centro Fox, San Francisco del Rincón, Guanajuato, este abogado le dirigió las siguientes palabras al entonces presidente colombiano Álvaro Uribe, tras la Masacre de Sucumbíos: “Pues yo le entrego esto, presidente… aquí está la carta, aquí está la denuncia que presentamos en la procuraduría… la ampliación… y una carta solicitándole más elementos para poder ir convenciendo a la opinión pública mexicana de que usted al bombardear Sucumbíos tenía la razón. Y que la fuerza de la policía y del ejército colombianas se impusieron en contra de esos bandidos”… refiriéndose a los estudiantes mexicanos y a los miembros de las FARC que ahí se encontraban y que fueron, la mayoría de ellos, asesinados; ‘cumbre’ en la que Álvaro Uribe - despidiéndose - expresó a los presentes, entre mutuas bendiciones, “Ustedes son mis socios, ¡mis socios antiterrorismo!”
Sin nada más que agregar, reiteramos nuestra disposición a asumir, sin dobleces ni mentiras, la responsabilidad que se derive de nuestros actos.
¡Contra el neoliberalismo, el poder popular!
¡Por el socialismo: vivir, luchar, vencer!
¡Ser pueblo, hacer pueblo, estar con el pueblo!
Tendencia Democrática Revolucionaria – Ejército del Pueblo


TDR-EP
República Mexicana, febrero 16 de 2011.


Es importante este comunicado porque después de este mismo el 16 de febrero de 2011, solo se volvió a escribir uno más el 8 de marzo de 2011 y de ahí hasta este momento no se supo más de este grupo armado.


En el comunicado del 16 de febrero de 2011 al final del mismo se hace notar lo que pareciera una aceptación de los hechos cuando dicen: “Sin nada más que agregar, reiteramos nuestra disposición a asumir, sin dobleces ni mentiras, la responsabilidad que se derive de nuestros actos”.


Los integrantes de TDR-EP, al final ¿aceptaron la responsabilidad que derivó de sus actos?, es decir, ¿acaso fueron localizados, perseguidos y desaparecidos?


O estamos frente a un escenario de repliegue táctico o la desmovilización de sus unidades. Las conjeturas pueden ser variadas, incluso múltiples, ya que hasta el momento no hay denuncia de desaparición de combatientes de organizaciones guerrilleras más que las que el Ejército Popular Revolucionario (EPR) denunció en el 2007. Aunque no hay que olvidar que estamos frente a escenarios distintos. En el caso de TDR-EP, el Estado implementó una cacería sin precedentes para resarcir el daño que los guerrilleros habían hecho al sistema político, al secuestrar a uno de sus prominentes integrantes como es Diego Fernández de Cevallos.


Lo cierto que el deslinde y su comunicado y el posterior comunicado el último por cierto fechado el 8 de marzo son los últimos de los que se tiene conocimiento para TDR-EP. En consecuencia quedó en el silencio, dejando con ello preguntas sin contestar.