jueves, mayo 24, 2012

¡¡¡ CINCO AÑOS DE IMPUNIDAD!!!

Juan José Díaz Bermúdez




 
Oaxaca, México (Punto y Aparte).- Hoy hace cinco años desaparecieron tras ser detenidos los miembros del Ejército Popular Revolucionario, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, mandos del EPR, los cuales llevaban a cabo un análisis de los pros y contras de las acciones realizadas durante el movimiento popular-magisterial de 2006 en Oaxaca.


Según se ha sabido tras largos cinco años, los luchadores sociales clandestinos, fueron detenidos y posteriormente desaparecidos por personal del Ejército Mexicano, policías estatales y agentes internacionales anti guerrillas de los Estados Unidos, en inmediaciones del barrio de la Soledad en la capital de Oaxaca.


A cinco años sus rostros han recorridos miles de gigas en el infinito de la Internet, han surcado los ojos de millones de personas que siguen sin entender como dos personas pueden desaparecer sin dejar rastro.


Curiosamente presuntos implicados de este caso han muerto: Alejandro Barrita quien se desempeñaba como director de la Policía Auxiliar Bancaria Industrial y Comercial y Aristeo López Martínez el cual en el momento de su muerte era integrante de la fuerza federal de apoyo. Aunque también existen aquellos que en la impunidad insisten en burlarse de la justicia en Oaxaca, México, como es el caso de Manuel Vera Salinas y Manuel Moreno Rivas, los dos también citados por testigos como los responsables de la persecución y hostigamiento de participantes de la lucha popular en Oaxaca en el 2006.


La existencia de un gobernador tirano como Ulises Ruiz Ortiz y un operador represor como Jorge Franco Vargas, llevó a una de las horas más negras que ha vivido Oaxaca que terminó en tragedia para miles de hogares oaxaqueños, sobre todo de aquellos que murieron y los que desaparecieron, cuya angustia de sus hijos, esposas, madres y hermanos, persiste en ser el detonante que inspira a otros para seguir buscando sin claudicar.


Hoy a cinco años un homenaje a quienes desde las mazmorras militares siguen resistiendo el terrible pecado de pensar diferente al sistema. Un espacio de admiración para quienes mueren por su ideología. Un momento de reflexión para aquellos que desde la oscuridad de su silencio esperan el día para ver la luz del día. Para ellos este homenaje.