lunes, agosto 01, 2011

EL FISGÓN

Juan José Díaz Bermúdez

Carol Antonio Altamirano coordinador de la fracción parlamentaria del PRD, protege corruptelas en el Congreso de Oaxaca según denuncias.

Oaxaca, México (Punto y Aparte).- Lejos de fiestas indígenas aburguesadas esta Oaxaca, un estado donde la herencia caciquil aún se respira. Porqué no hablar de regiones donde venden a las mujeres por garrafas de mezcal, yuntas o parcelas, como en los Triquis. O de zonas donde impera la tristeza por falta de empleo. Hay comunidades indígenas donde vivir significa llorar, padecer desnutrición y la falta de atención de un sistema político que no ha sabido construir acuerdos para anclar a sus tierras a los campesinos, motivarlos para que no emigren, ofreciéndoles trabajo e inversiones, pero no solo son los indígenas, también todo aquel que vive en zonas urbanas que sobrevive de milagro, esperanzado en un sueldo que no le alcanza para tener una vida digna. Esto es Oaxaca, no cantos, danzas y costumbres aburguesadas que sirven para distraer a invitados, a los que se les muestra lo bonito, lo dulce. Lo amargo los indígenas y quienes vivimos en este lugar lo seguiremos probando, total somos de casa.
Sería injusto decir que todo lo que hoy padecen los oaxaqueños pobres, porque hay que reconocer que somos tercer lugar en pobreza a nivel nacional, es culpa de Gabino Cué, es falso de toda falsedad, insistir que el gobernador de Oaxaca es el único responsable, porque sería tanto como ex culpar a quienes tienen la obligación de velar por los intereses del pueblo como son los diputados locales y federales. ¿Donde están nuestros representantes populares?, ¿Qué hacían mientras no se ejercía en el primer trimestre los recursos federales? Son corresponsables todos y cada uno de los legisladores porque no supieron ser fiscalizadores, demostrándose que no están cumpliendo con su función, solo practican grilla barata y se han dedicado a trepar como lo que son, simples oportunistas de la política.
Porque se desgarran las vestiduras personajes como Eviel Pérez Magaña, cuando está siendo investigado por desvíos durante su administración al frente de Obras Públicas en el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, el cual por cierto sin pena ni gloria, trata de regresar a Oaxaca como candidato a Senador. Claro el hecho que Eviel sea sospechoso de peculado no le resta tener una opinión, pero debería ser más mesurado y no pecar de ingenuo. En política hay que ser cuche pero no tan trompudo. El que este libre de culpa que arroje la primera piedra.
Regresando a nuestro tema, deberíamos como sociedad oaxaqueña, obligar a los diputados locales a comprometerse, a ser más actuantes y más profesionales, no criticar sin aportar. Se nota que al Congreso local no ha llegado, ni llegará el cambio, porque desde ese lugar se construyen acuerdos en beneficio de grupos y amigos.
Que dirá de todo esto el coordinador de la fracción parlamentaria del PRD, Carol Antonio Altamirano, que delegó las funciones de comunicación social en un personaje cuestionado, que usa presuntamente los recursos de la administración para beneficio propio y de sus familiares como se ha dicho en otros foros. Los señalamientos los han hecho en diferentes ocasiones diversos medios, en el sentido de que en ese lugar hay serios problemas de transparencia y los diputados del PRD, haciendo honor a su fama de proteger lo sucio, mantienen en ese lugar a un coordinador de comunicación social, que es juez y parte, señalado de tener a sus familiares en la nómina, es decir, que espera Carol Altamirano para decirle gracias y enviar a un responsable que no este tan vituperado.
Decimos lo anterior porque se les hace muy fácil señalar al gobernador Gabino Cué de ser el responsable de todos los problemas en Oaxaca ¿y los diputados que hacen? Se la pasan protegiendo mafias políticas, amiguitos y encubriendo malos manejos, se burlan de la ley y cuando son ellos nadie debe de señalarlo. El Congreso de Oaxaca señores es un nido de prepotentes e ignorantes soberbios, que impunemente usan el fuero para inculpar a otros de sus incoherencias.
Claro no todos los legisladores tienen este defecto, en el PRD, PAN y PRI, hay excelentes gestores, diputados entregados que apoyan con hechos a su región, aunque el coordinador de la fracción del PRD, Carol Antonio Altamirano, sea una de los más cuestionado, que dice ser parte de la transformación y el cambio en Oaxaca y no se atreve a cuestionar a Gabino Cué aunque se equivoque el mandatario. Un diputado no debe ser lisonjero.
A seis meses, tenemos un Congreso en Oaxaca acéfalo, que sigue en la borrachera del triunfo, que insiste en jactarse de haber vencido al PRI después de 80 años en el poder. Una oposición a la que la quedo grande el saco. Una fracción parlamentaria que como la del PRD, protege la impunidad y la corrupción que se viene presentando en la coordinación de comunicación social de ese poder.
Si Gabino Cué es culpable ante la historia, también los diputados locales en Oaxaca, son parte de esa verdad, porque no han sabido estar a la altura de un cambio que tiene que ser la punta de lanza para una transición democrática. Los legisladores eran la esperanza en Oaxaca, sin embargo han confundido su papel.