domingo, marzo 13, 2011

EL FISGÓN

Juan José Díaz Bermúdez

Oaxaca, México (Punto y Aparte).- Cien días de gobierno en Oaxaca, en una administración que no ha cumplido con las expectativas sociales y políticas. Un gobierno sumido en intrigas, promovidas por los propios funcionarios contratados por Gabino Cué Monteagudo. Un gobierno represor que ha usado a la fuerza pública para dirimir controversias. Un gobierno de poco diálogo, que se disfraza de popular y en alianza para engañar a la población oaxaqueña. Un gobierno que protege a funcionarios corruptos de la administración de Ulises Ruiz Ortiz. ¿Qué se puede decir a favor de un gobierno así?, nada.

El gobierno del cambio como pomposamente se hace llamar, no ha podido o no ha querido proceder en contra de todos los funcionarios corruptos de la administración de Ulises Ruiz, una promesa en la que se involucró Gabino Cué. A cien días el mandatario oaxaqueño no tiene a ningún corrupto en la cárcel. Aunque fue promesa de campaña, sigue sin procederse en contra de quienes saquearon y hundieron a Oaxaca en la quiebra económica.

Llama la atención las asperezas que han surgido entre el gobierno “del cambio”, la sección XXII y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca ( APPO). Sí los aliados de Gabino Cué, han roto lanzas, eso quiere decir que el futuro del gobierno de Oaxaca no tiene una base solida de avance, y este tipo de conflictos al interior de la administración permite que los cambios que se tenían planeados no se concreticen, mucho menos la lucha en contra de la corrupción tenga resultados positivos.

Demagógicamente Gabino Cué trata de sumar a los maestros y a las organizaciones sociales a su proyecto, anunciando una fiscalía para investigar los delitos del orden social, sobre todo del 2006. Un proyecto que difícilmente tendrá repercusiones debido a que Gabino Cué no es el indicado para demandar el esclarecimiento de crímenes y abusos de la policía, porque no tiene autoridad moral para exigirlo. El propio mandatario oaxaqueño operó en el gobierno de Diódoro Carrasco, conocido como el sexenio negro. En aquella ocasión la represión en contra de la región Loxicha tuvo resultados penosos para los indígenas zapotecas, debido a que decenas de ellos fueron detenidos acusados de pertenecer al Ejército Popular Revolucionario (EPR). Si se quiere que la justicia se aplique para los criminales del 2006, que también se investigue a los delincuentes que participaron en la represión de oaxaqueños de 1996 a 1998, cuando Diódoro Carrasco involucró a indígenas inocentes en la guerrilla, según se ha denunciado en diferentes foros.

Ahora que, el anunció de la fiscalía sirve solamente para quererle dar a los profesores y luchadores sociales atole con el dedo, porque no es cierto que se vaya a enviar a la cárcel a los autores intelectuales de los asesinatos políticos ocurridos en el 2006, muchos de ellos cometidos por sicarios al servicio del gobierno según acusación de la APPO. Ojalá estuvieran en la cárcel todos aquellos señalados de haber creado grupos paramilitares criminalizando la lucha social. Las acusaciones van en contra de Jorge Franco Vargas, Ulises Ruiz Ortiz, Manuel Vera Salinas entre otros.

Los que pudieron haber aportado datos serios que condujeran a los asesinos y a los autores intelectuales han muerto, las ejecuciones de Alejandro Barrita Ortiz, Aristeo López Martínez y Rubén Marmolejo, frustran el intento de llegar al fondo de las investigaciones, sobre todo de las desapariciones forzadas de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, mandos del EPR desaparecidos el 24 de mayo de 2007 en Oaxaca.

Los cien días que prometió Gabino Cué serían de luna de miel llegaron a su fin, desde el primer momento que usó gases lacrimógenos y el tolete en contra de los manifestantes, Gabino Cué fracasó, rompió lanzas con sus aliados, los que por cierto piden la salida urgente de tres de sus colaboradores. La sección XXII no tiene porque arrodillarse ante la alegoría de un gobierno presuntamente democrático, que prometió cárcel para los represores, saqueadores y corruptos y no lo ha hecho, cuando se decida ha hacerlo, será entonces que Oaxaca comenzará en el cambio.