martes, julio 26, 2011

EL FISGÓN

Juan José Díaz Bermúdez

Ernesto Reyes coordinador de comunicación social del gobierno de Gabino Cué.

Oaxaca, México (Punto y Aparte).- Que pasará con Gabino Cué auto nombrado gobernador del cambio en Oaxaca. En materia de comunicación social no ha podido demostrar que quiera respetar el derecho de la comunidad a estar informada, ha centrado su política editorial en base a sentimientos viscerales de su coordinador de comunicación social , el cual ha restado en lugar de sumar y dividido en lugar de multiplicar.
Es muy su política, es más, podríamos no cuestionarlo porque así lo decidió al formar su gabinete y su proyecto de gobierno, pero diciéndose un gobernador surgido del voto popular, no de una pandilla, que buscaba un cambio no el retroceso, el deber de todo comunicador es exigir respeto, así sea el medio de comunicación más humilde que pueda editarse, porque como ya se había dicho ese medio humilde tiene sus lectores y los funcionarios de Gabino Cué tienen el deber de respetarlo y darle la información necesaria, es cuestión constitucional no una dadiva.
Pero no es así, a la llegada de Gabino Cué al poder, demostró que es un ser humano común y corriente, sin mayor gloria que el haberse rodeado de partidos que en alianza lo llevaron al triunfo, frente a un rival que como Eviel Pérez Magaña, poco ofreció, no supo convencer ni construir acuerdos.
Gabino Cué su único merito es haber hecho pactos y compromisos que lo llevaron al poder. Como gobernador no ha convencido, hay una frustración entre sus mismos colaboradores, que se puede esperar de la población, donde han optado por esperar para cobrarle a partidos como el PAN, PRD, Convergencia, PT, la soberbia de haber llegado en Oaxaca al poder y olvidar las promesas de campaña.
El primer error de Gabino Cué es haberse sumado a pandilleros, permitir que estos colocaran a sus miembros en instituciones álgidas. Tal vez el mandatario oaxaqueño por ser el primer año de su gobierno, actué de manera inocente, habría que darle el beneficio de la duda, pero hay observaciones que podrían decirse se hicieron de manera imprudente, nombramientos en los que se envió a personas con serios problemas mentales, como el caso de una funcionaria que tiene un enorme peso de responsabilidad sobre sus hombros y llega buscando a su oficina expedientes civiles de casos particulares. O acusa a ex funcionarios de delitos penales como el haber atropellado, presuntos delito por el cual tendría que estar su expediente en esa oficina fiscalizadora. Como se puede confiar en una persona que tiene un cansancio mental abrumador, como creer en quién confunde su oficina con su despacho particular. ¿Sabrá el gobernador de Oaxaca de estos detalles?
La política gubernamental de minimizar a los periodistas oaxaqueños es grave, tan es así, que a diferencia de otros años durante la Guelaguetza, los reporteros gráficos y de diversos medios fueron confinados a un corral, quién saliera de el corral, corría el peligro de ser sacado del auditorio por la fuerza pública. Esto es demasiado, pero la culpa la tenemos los comunicadores, porque hay quienes no tienen dignidad. Como aquellos que recibieron sendas Lap Tops, con el comentario hecho a propósito por un funcionario que presuntamente dijo que se regalarían herramientas de trabajo “porque los reporteros están jodidos y sus medios no tienen la capacidad para comprarles computadoras”. La culpa no es del gobierno es cierto, sino de aquellos que sin dignidad fueron convocados a recibir los regalos que iban marcados como regalos por compasión. Lo mismo sucede con el corral de la indignación, quién los obligó a ir, si de antemano les habían dicho que eran invitados no iban como comunicadores mucho menos a informar, les dieron boletos foliados, no iban como periodistas señores. Claro que el saliera del corral podría ser sacado porque estaba violando las reglas, tal como sucedió con un compañero que saltó del corral para ir a tomarle fotografías a las delegaciones y de inmediato fue amenazado.
¿Quién dicta esta política?, por supuesto, Ernesto Reyes, que supongo tiene el poder plenipotenciario para aplicar a diestra y siniestra su forma de ver la relación prensa-gobierno, sin embargo insisto, al final de la cadena el único que es responsable de su perfil y dignidad es el periodista, porque deja que lo limiten, porque permite que lo exhiban como personas poco profesionales y junto con ellos las organizaciones que se alzan como las defensoras de los derechos de los comunicadores, las cuales han llegado al grado de hacer circo, maroma y teatro, inventando marchas pagadas por comunicación social, en las cuales como verbenas chachacualeras, dictan los protocolos a los periodistas de lo que deben decir o no deben decir. Que lastima que en las organizaciones de la defensa de los derechos de los periodistas no haya libertad de expresión.
¿Y saben porque sucede esto?, así es, por hambre, porque hay quienes se han apoderado de varias organizaciones y desde ahí vegetan, desde ahí insisten en vender el silencio de sus agremiados al gobierno a través de la oficina comunicación social. A tal grado esta la relación de ex líderes y líderes de periodistas que el día de la libertad de expresión el 7 de junio, marchó Ernesto Reyes, coordinador de comunicación social, junto con quienes suponemos exigían libertad de expresión, y que eran de diversas organizaciones que presumen defender a los periodistas en Oaxaca, después les organizó una comida donde acudieron todos los empleados de comunicación social de Gabino Cué. O sea, ¿de que se trata todo esto?
Esto es lo que se lamenta, la falta de seriedad de quienes afirman defender los derechos de los periodistas. Por esa falta de unidad, por el hambre con la que se conducen los que se dicen líderes de los periodistas, es que el gremio ha sido rebasado y en consecuencia, personajes como Ernesto Reyes se sienten con el deber patriótico de destruir medios de comunicación y hasta poner en evidencia los movimientos legítimos de los periodistas en Oaxaca.
Y ante esa falta de unidad, seguiremos viendo corrales, o puertas cerradas en reuniones del gobernador con invitados del gobierno federal. Seguirá el mal trato, mientras se siga permitiendo que se frustre la labor de un periodista, de un reportero gráfico, de una analista, comentarista, editorialista. Mientras no haya coraje y unidad, el gobierno de Gabino Cué insistirá en minimizar a los periodistas oaxaqueños, continuando con su política de pagar sendas páginas en revista de glamur, o a televisoras con programas pocos serios. El despilfarro estará presente y cosas más veréis Mío Cid, lo álgido es que esto lo aplica sin descaro un gobierno que se dijo del cambio, democrático y hasta popular.