domingo, mayo 22, 2011

¿Guerrilla institucional?

Juan José Díaz Bermúdez/Análisis


Oaxaca, México (Punto y Aparte).- El hecho que el método de lucha del Ejército Popular Revolucionario(EPR), se haya convertido en una guerrilla dialéctica, que insiste en razonar el pensamiento revolucionario, a pesar de tener en contra el tiempo para que presenten a los dos mandos desaparecidos presuntamente el veinticinco de mayo del dos mil siete en la ciudad de Oaxaca, no quiere decir que el grupo armado se haya convertido en un brazo institucional del gobierno, a propósito del cambio supuestamente democrático que se dio en Oaxaca, México.
Hay quienes tratan de pensar que el EPR simplemente no existe, que es una mascarada del propio sistema para dar opciones revolucionarias a los sectores de la sociedad civil que tomen está opción. Para un vasto grupo de la población, el EPR es una oficina más del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional ( CISEN).
¿Porqué llegan a está conclusión algunas personas? La guerrilla nació y murió con el Comandante Lucio Cabañas Barrientos, por lo menos es lo que el pueblo trata de visualizar, le restan importancia a grupos como El Ejército Popular Revolucionario ( EPR), Tendencia Democrática Revolucionaria(TDR), Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo ( FARP) y al propio Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente ( ERPI).
Para diversos sectores de la sociedad mexicana, no basta con decirse, sino ser, sobre todo oposición e insurrección, dar esa opción política para quienes se sienten oprimidos. Grupos como el EPR, a partir de diciembre, en Oaxaca calló y con su silencio aprobó la represión, la mentira y la impunidad.
La población en Oaxaca, por lo menos quienes hablan del tema, sienten que el EPR se institucionalizó e incluso hoy forma parte del gobierno de Oaxaca, México, lo que le restaría credibilidad. Aunque es un comentario atrevido porque sería tanto como considerar que la guerrilla forma parte del régimen, es decir, se volcó por una opción que no sería la mejor, sin embargo no hay pruebas, pero el silencio es un cargo y no hay que olvidar que el que calla otorga.
Hasta hoy el EPR no ha asumido un compromiso, por lo menos desde diciembre de 2010, con el movimiento popular en Oaxaca. No levantó un solo comentario como era su costumbre, ante la actitud represiva del actual gobierno en Oaxaca, México. La desaparición del maestro René Román, las acciones políticas donde han muerto inocentes. Es decir, pareciera que el EPR lejos de ser un movimiento político opositor y defensor de los derechos del pueblo, se convirtió en una institución de aprobación de loe errores gubernamentales, claro que es difícil de demostrar si así fuera, pero a la población no se le puede negar, que hoy vivimos en México un movimiento guerrillero diferente. Tal vez por omisión, quizás por simpatía o como parte de un repliegue ante la represión brutal que lleva a cabo el gobierno federal, esta última es una de las opciones más creíbles, pero a los sectores radicales juveniles no se les puede manejar una verdad en la que la guerrilla que históricamente levantaba la voz insurrecta, hoy se complace en ver y analizar sin operar.
Estás contradicciones son las que han llevado gradualmente a perder la fe en un movimiento guerrillero que no ha sabido en los últimos años, manejar las opciones político-militares que mejor le convenían, pareciera insisten en decir jóvenes universitarios que los guerrilleros en México forman parte del PRIAN calderonista.
Son apreciaciones que están formando una opinión. Para los sectores radicales el EPR debió continuar con su campaña de hostigamiento hasta la presentación con vida de sus dos desaparecidos. Otros consideran que replegarse y pactar una tregua que no es tregua porque jamás el ejército mexicano respondió a las agresiones contra Pemex en el 2007, sirvieron para formarse una opinión que es errada tal vez, al juzgar a los guerrilleros mexicanos como parte del sistema político con los beneficios que esto reviste.
Parece que hay apreciaciones falsas sobre la guerrilla, así como difícil sería considerar una lucha armada continua que permitiera al sistema represor del gobierno impactar a luchadores sociales que podrían ser o no ser parte de la guerrilla, pero que al final de cuentas, traería consecuencias desagradables para quienes son oposición en México.
Una de las mejores opciones que tomó el EPR fue replegarse y pactar una tregua. Fue lo mejor porque no abrió la puerta a una guerra sucia que dejará cientos de desaparecidos, aún cuando las acciones represivas han sido aberrantes porque han dejado a varios desaparecidos, las cifras son menores, si en su caso el EPR, hubieran decidido iniciar una acción permanente de hostigamiento.
Ojalá que las apreciaciones de la población no tengan razón y tengamos hoy a una guerrilla institucional que ha pactado en lo oscurito con el gobierno en Oaxaca, México, eso permitiría el desangelamiento a un movimiento que ha tenido impacto y la creación de grupos clandestinos que se formarían en el marco de una lucha, si está posibilidad abunda tendremos a muy corto plazo el surgimiento de varios frente guerrilleros no tradicionales que serían esencialmente violentos, no se desea lo anterior, pero no está lejos está posibilidad.