jueves, marzo 31, 2011

En jaque Gabino Cué

Juan José Díaz Bermúdez/Análisis

Profesor Carlos René Román Salazar, desaparecido

Oaxaca, México (Punto y Aparte).- Tiene soluciones a la problemática que vive el gobierno de Oaxaca y el magisterio, ¿la renuncia de Marco Tulio López Escamilla? Como posición mediática para algunos podría serlo, sin embargo veamos en cierto modo si la renuncia del funcionario del gabinete de Gabino Cué, calmará los ánimos del magisterio oaxaqueño, en la desaparición del profesor, Carlos René Román Salazar, el cual hasta el momento, no ha reportado pruebas de vida. ¿Quién lo tiene?, ¿en donde está?, ¿sigue vivo?
No fue un secuestro cometido por lo que se ha hecho llamar crimen organizado, ya que hasta hoy nadie se ha comunicado con la familia del posible secuestrado, para exigir un rescate, por lo menos no se ha sabido. Lo que deja posibilidad a la pregunta: ¿Es una desaparición política?, podría serlo. Carlos Román es un ser político inmerso en una sección importante del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, su presunta detención-desaparición, se hace en el marco de una lucha del gobierno de Gabino Cué en contra de la corrupción, lo que pone a pensar, ¿habría tanta incongruencia en Gabino para mandarlo desaparecer?, por supuesto que no. Ningún operador político sería tan limitado, para ocasionarle un daño de enormes consecuencias al gobierno del cambio, una de ellas la renuncia de un Secretario y otras que se darán, incluso pende de un hilo la permanencia de Cué en el gobierno, si el profesor, pudiera ser encontrado asesinado.
Sería contradictorio para un gobierno de transición, llegar despareciendo a sus posibles opositores recalcitrantes, aunque hay que aclarar, que la relación del magisterio oaxaqueño con Cué, no se encontraba áspera, cosa contraria a lo que hoy viven. Después del acto deleznable en la desaparición forzada de Carlos René, hay un fuerte encono que podría traducirse en una ingobernabilidad parecida al 2006. Obviamente Gabino Cué, no le apostaría a un panorama de consecuencias funestas, ¿ quién entonces estaría dispuesto a cometer este tipo de actos? Enfrentar al Estado con un gremio como el magisterial, además tener la operatividad, la táctica y el desplazamiento para un acto así.
Citaremos sin que ello represente acusar: Un grupo político acostumbrado a desaparecer a sus adversarios, dispuesto a borrar cualquier prueba de corrupción donde danzan miles de millones de pesos. Con equipos sofisticados de escucha, células entrenadas en operaciones móviles y casas de seguridad que permitan en un radio de no más de 10 kilómetros, poder trasladar al secuestrado sin que nadie sospeche para dar parte a las autoridades. Por lo regular estás casas se encuentran en zonas residenciales o familiares, donde buscar sería difícil y encontrar imposible.
La guerrilla, que buscaría apasionadamente separar cualquier vínculo de la sección XXII con el gobierno, no importando que este sea de transición, o haya roto con el caciquismo priísta y ante esta posibilidad se convierta en el ícono de la democracia. Habría que puntualizar que el gobierno de Cué, es cierto es un gobierno del cambio, transición y el ícono de las alianzas, pero surgió de una unión prostituida, con el representante de la oligarquía, burguesía y las trasnacionales, como es el PAN, cuestión que lo convierte en archí enemigo de los grupos revolucionarios. Habrá quienes se pregunten: ¿Qué tiene que ver la desaparición de Carlos René Román Salazar con esto?
¿De que otro modo podría romperse el pacto de Gabino Cué con el magisterio?, enfrentándolos. De ninguna otra forma se hubieran podido chocar, más que con el primer intento que fue el 15 de febrero, donde hubo un enfrentamiento, y el último que fue el que derramó el vaso con la presunta desaparición del profesor multicitado.
Aunque no debemos olvidarnos de los grupos radicales al interior de la sección XXII que no son necesariamente revolucionarios-político-militares. Sino aquellos que han vivido y vegetado de la educación y el movimiento magisterial. Los mismos que someten a los más de 70 mil profesores y se benefician de las marchas y plantones. Grupos que han equivocado su permanencia y lo mismo asumen papeles de guerrilleros que de banqueros, o agiotistas con los recursos de la sección XXII. Pusieron a Gabino Cué contra la pared, saben que en mayo podrían convertir a Oaxaca en un polvorín, ¿ y porqué no hacerlo antes?, una desaparición forzada es lo ideal en términos de lucha gremial, es una bandera excelente.
Los sospechosos tienen coincidencias, buscarían confrontar para ganar. La guerrilla para seguir teniendo al magisterio de grupo de apoyo logístico donde será fácil actuar, en el marco de sus movilizaciones, es un camuflaje perfecto. Los eternos vividores del movimiento magisterial, para continuar manipulando consciencias y el grupo político en cuestión, que tendría con el ataque a Cué, una tabla salvadora para negociar y que los miles de millones de pesos, queden impunes. La historia se repite. En el 2006 el magisterio y la APPO, lucharon seis meses para ocultar más de 14 mil millones de pesos que quedaron en suspenso. Hoy una cantidad idéntica esta en juego, ¿ sé repetirá la historia?
La guerrilla según la tesis podría tener razón, aunque no son suficientes los puntos, es decir, no tienen contundencia ni razón político-militar, el hecho de enfrentar a un gobierno surgido del voto popular, y en artimañas obligarlo a reducir expectativas o claudicar, sería contra revolucionario, por tal razón la posibilidad se hace nula que detrás de todo esto, pudiera estar la guerrilla.
Pero si, quienes usan a mercenarios para cometer sus delitos, a todos aquellos que les interesa impunemente que no se les toque en sus intereses después de saquear Oaxaca. Los mismos que desparecieron y cometieron delitos de lesa humanidad. Lo que preocupados hoy buscan acuerdos para librar la cárcel.
Desgraciadamente lo que hoy llevan a cabo lo proyectaron tiempo atrás y les resulto. Han logrado enfrentar al gobierno de Gabino Cué con el magisterio. Los caciques que robaron a Oaxaca y el otro tipo de caciques que manipulan a los sindicatos.
Los días pasan y al no haber pruebas de vida del profesor Carlos René Román Salazar,nos hace pensar que Oaxaca podría incendiarse una vez más tal como sucedió en el 2006. El tiempo se agota.
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