La Mañanera de Sopas de Perico
EL CÁRTEL DE LOS
MISERABLES SINVERGÜENZA
Cipriano Bernal Gazdás
Lo más cabrón de este circo tropical no es que roben —porque a estas alturas el cinismo ya es su ideología oficial—, sino su olímpica confianza en la amnesia colectiva. Viven con la esperanza de aplicar el clásico: "Borrón y cuenta nueva, hermanitos, ¡voten por mí otra vez!". Pero la cartera y la dignidad del pueblo oaxaqueño ya no están para tragar atole con el dedo.
1. Dante Montaño Montero alias el enano (El Faraón del robo de Santa Lucía del Camino)
Empezamos con este finísimo espécimen que se creía dueño de Santa Lucía del Camino. Mientras las calles de su municipio parecían campos minados postguerra y los servicios públicos brillaban por su ausencia, este iluminado se dedicó a administrar el presupuesto como si fuera la caja chica de su cantina privada. ¿Rendición de cuentas? Eso es para plebeyos. Dante dejó el municipio con deudas,desvíos millonarios y un historial digno de investigación forense, no de hacienda pública. Pero ahí anda el angelito, queriendo seguir viviendo del erario como si la teta del pueblo fuera infinita. ¡Descaro puro!, se escuda en el partido del trabajo para seguir delinquiendo el hijo de finísima madre.
2. Daniel Méndez Sosa (El Puerto Saqueado de Salina Cruz)
Seguimos nuestro tour por el istmo de Tehuantepec con el flamante edil de Salina Cruz, Daniel Méndez Sosa alias “el pervertido”. Dicen que el mar todo lo limpia, pero ni las olas más bravas de Salina Cruz logran lavar la mugre financiera que este personaje está dejando. Con un puerto estratégico que debería estar lleno de bonanza y desarrollo, los salinacrucenses se quedaron viendo cómo las arcas municipales sufrían una severa dieta mientras Daniel y su corte de aplaudidores y puñales se hacían de la vista gorda. ¿Explicación de dónde quedó el dinero? Mejor que te explique el Santo Niño de Atocha, porque de este edil, se hace perplejo de sus actos deleznables y fascinerosos.
Cierra este trío de oro la alcaldesa interina de Tehuantepec, Cecilia Pérez Velázquez. Ay, los interinatos... Esos pequeños espacios de impunidad exprés donde los políticos aprovechan para robar en fast-track, pensando que por estar de paso nadie se va a dar cuenta. Cecilia llegó a calentar la silla, pero se ve que el calorcito del poder le quemó las manos y los bolsillos se le hicieron sospechosamente profundos.
Dejar pendientes financieros y cuentas oscuras en el Istmo ya es deporte nacional, pero lo de Cecilia raya en el insulto a la inteligencia colectiva.
No olvidemos de ese selecto club de exfuncionarios del gabinete estatal y municipal que se metieron al servicio público con una mano atrás y otra adelante, y hoy patrullan las calles en camionetas blindadas de medio millón de dólares. Se sienten intocables, creen que el fuero es una patente de corso y que la ley se puede comprar en abonos facilitos en la esquina.
Pero se les acabó el corrido. La realidad es una perra terca, y la exigencia ciudadana ya no se conforma con memes: se tiene que pagar sí o sí. Cada peso que se robaron de los recursos públicos de las y los oaxaqueños tiene nombre, apellido y dirección de destino.
A esta gavilla de cínicos se les olvida que el dinero no se desvanece, solo cambia de bolsillo a los de sus compadres. Ya estuvo bueno de regalarles impunidad a cambio de promesas vacías. Si quieren seguir apostándole a vivir del erario, que vayan haciendo su vaquita, pero para pagar su fianza y su respectiva celda, porque el pueblo de Oaxaca ya se cansó de financiarles los sueños de grandeza a punta de tranzas.
¿O qué esperaban, ratas con sotana y corbata? ¿Que les aplaudiéramos el robo? ¡A devolver lo robado!
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