¡EL COCHINOTE!

La Mañanera de Sopas de Perico
ALEJANDRA GARCÍA MORLAN 
QUIERE BLINDAR A UN COCHINOTE

Cipriano Bernal Gazdás 

¡Paren las rotativas y saquen las bolsitas para el vómito, porque en el hermoso y folclórico rancho de Oaxaca la hipocresía se sirve en plato hondo y con extra de chile habanero!, las que ayer se decían feministas hoy son vasallas del patriarcado.

La flamante paladina de la "nueva política", Dulce Alejandra García Morlan, nos salió con que la sororidad y el combate al patriarcado aplican... excepto cuando hay un hueso que repartir y una candidatura que asegurar. 

Claro, porque nada grita "empoderamiento femenino" con tanta fuerza como meter en la misma planilla a un presunto acosador con más cola que le pisen que a dinosaurio en época de elecciones.

Hablemos con manzanas para que la dirigencia de Movimiento Ciudadano entienda (si es que las neuronas les dan para tanto):
 El "Nuevo Feminismo” consiste en usar pañoleta verde o morada solo cuando hay fotógrafo de Socialités cerca, pero guardarla en el fondo del cajón tan pronto se cruza por el camino un perfil con un expediente de agresión sexual que asusta hasta al mismísimo chamuco.

 ¿Para qué buscar perfiles limpios cuando se puede reciclar basura política de alta denominación? Ahí tienen al estimado "Cochinote" José Manuel Guzmán Avendaño, listo para legislar... o al menos para ver a qué hora le reponen el trámite judicial y le cambian los tenis por unas bonitas sandalias del mismo color en el fresco bote.

¡Toda una eminencia de la "nueva política" de fichajes existen en el movimiento ciudadano!

La “congruencia” de la señora Alejandra
García Morlan está tan extraviada que ya deberíamos meterla en la sección de Alerta Amber. ¿Con qué cara, con qué valor moral y con qué cinismo se va a parar frente a las mujeres oaxaqueñas a decirles que confíen en ella?
Imagínense el spot de campaña:

“Hola, vecina. Soy Dulce Alejandra. Vota por mí y por mi planilla inclusiva: tenemos educación, salud, propuestas y, para que no se aburran, ¡un acosador certificado de regalo en el paquete familiar! Porque aquí combatimos el patriarcado... a besos y abrazos con el agresor”.

Es una verdadera lástima. Al final, nos venden el cuento de que son el cambio, de que la vieja política ya apesta, pero se meten a la misma alcantarilla a chapotear con los de siempre.

Entre sonrisas de catálogo de sillonería y discursos ensayados frente al espejo, queda más que claro: el único movimiento que verdaderamente practican es el Movimiento de Cínicos.

Vamos a ponerle los puntos sobre las íes a este bodrio político y a llamar a las cosas por su nombre, porque andarnos con tapujos o eufemismos con estos personajes es hacerse cómplices. Aquí no estamos hablando de una travesura de secundaria ni de un "desliz" de borracho en fiesta patronal; estamos hablando de violencia sexual.

Pongamos el foco como se debe sobre el susodicho: José Manuel Guzmán Avendaño, mejor conocido en el bajo mundo de la grilla local como “El Cochinote”, no es un simple fichaje polémico. No, señor. El angelito carga con un expediente formal de acoso sexual, un delito que no es ninguna broma, por mucho que en las cúpulas partidistas se hagan de la vista gorda y le apliquen el bendito borrón y cuenta nueva.

¿Y cómo reacciona la paladín de la sororidad de plástico, Dulce Alejandra García Morlan?
Pues muy sencillo: haciéndose de la vista gorda, abriéndole la puerta de par en par y dándole su respetable lugarcito en la planilla. ¡Total, qué importa si una víctima ya tuvo que pasar por el calvario de denunciar, de carearse con su agresor y de soportar el peso de los ataques mediáticos del acosador sexual.

Para la señora García Morlan y su "nueva política" de opereta, la justicia de las mujeres vale menos que un folleto repartido en crucero.

Imagínense la escena en el búnker de campaña de Movimiento Ciudadano cuando armaron semejante porquería:
— Oigan, necesitamos rellenar la planilla con cascajo político.
— ¿A quién metemos? ¿A alguien con trayectoria social?
— ¡Qué  flojera! Metan al "Cochinote" José Manuel Guzmán Avendaño, total, el expediente por acoso sexual que trae a cuestas se lava con tres discursos de equidad de género y una foto abrazando un árbol.

Es una verdadera tomada de pelo. Mientras afuera hay colectivos feministas rompiéndose la madre  exigiendo justicia, seguridad y un alto a la impunidad, adentro de los partidos se reparten los huesitos entre cuates, ignorando olímpicamente si el compadre de fórmula trae un historial de agresor sexual.

El mensaje que manda Dulce Alejandra y su pandilla es brutalmente cínico: su discurso de empoderamiento femenino expira justo en el momento en que hay que dejar fuera a un violento. Prefieren la complicidad machista, el pacto patriarcal y el voto corporativo antes que tener un ápice de decencia política.
Así que guarden sus pañoletas, apaguen las cámaras y guarden las sonrisas cínicas de aparador. Porque de "nuevo" movimiento, este circo ya no tiene absolutamente nada; huele exactamente al mismo estiércol de siempre.

Comentarios