NUEVO ESPALDARAZO A SALOMÓN JARA

La Mañanera de Sopas de Perico
REGRESA CLAUDIA SHEIMBAUM A
RESPALDAR A SALOMÓN JARA EN OAXACA

Cipriano Bernal Gazdás 

El respaldo político que la presidenta Claudia Sheinbaum ha refrendado de manera pública y reiterada hacia el gobernador Salomón Jara en sus recientes visitas a Oaxaca marca una línea de autoridad institucional y de cercanía con la gubernatura estatal que deja sin margen de maniobra a los grupos de oposición interna y externa.

Durante los diferentes encuentros oficiales realizados en territorio oaxaqueño, la mandataria federal ha dejado en claro que la relación con la administración estatal es sólida, respaldando el rumbo de la gestión actual y disipando cualquier narrativa orientada a la fractura. Este espaldarazo presidencial exhibe el fracaso operativo de la estrategia de desgaste instrumentada por actores como Benjamín Robles Montoya, Dante Montaño Montero y Alejandra Morlán, cuyas acciones orientadas a debilitar la cohesión de Morena y a minar la gobernabilidad en la entidad se redujeron a una campaña de desinformación sin repercusión real en la estructura política del estado.

Ante este panorama, es imperativo destacar que la oposición en Oaxaca se encuentra sumamente debilitada; con críticas basadas en ocurrencias y posturas lastimeras pretenden engañar a la ciudadanía para intentar regresar al poder. Mediante perfiles baratos y cuentas de ataque en las redes sociales, intentaron orquestar una campaña sistemática para construir una imagen deteriorada de Jara; sin embargo, el tiro les salió por la culata, pues lejos de mellar su gestión, terminaron por robustecer la figura y el liderazgo político de Salomón Jara ante la opinión pública.

En el caso específico del Partido del Trabajo y de su dirigencia visible en la figura de Benjamín Robles, la apuesta por la división interna y la confrontación sistemática bajo el cálculo de obtener dividendos electorales a costa de desgastar a Morena se tradujo en un callejón sin salida. La lectura de que el conflicto y la simulación rendirían frutos no encontró eco ni en las bases sociales ni en la estructura de poder federal, evidenciando una desconexión profunda entre los intereses cupulares de dichos liderazgos y la realidad política de Oaxaca.

Bajo este escenario, por elemental salud política, Benjamín Robles Montoya debe renunciar a la dirigencia estatal del PT, un instituto político que hoy se reduce a un eslogan perdido entre las opciones ciudadanas y cuyas siglas han servido únicamente para el beneficio personal de su dirigente. A través del control partidista, este actor ha perpetuado privilegios familiares, incrustando de manera sucesiva a su esposa Maribel Martínez Ruiz en el Congreso federal, y enquistando a sus hijos tanto en la administración federal como en el Senado —tal es el caso de Luis Alonso Robles Villalobos, sobre quien además pesa un oscuro pasado de sangre que continúa sin resolverse plenamente—.

De cara al proceso electoral de 2027, el panorama para la oposición y para el PT en el estado se vislumbra cuesta arriba, con el riesgo latente de enfrentar un castigo contundente en las urnas debido a la mezquindad de sus estrategias. Los resultados venideros pondrán a prueba la falta de proyecto de los detractores, dejando en evidencia que el proyecto político institucional de Salomón Jara logró consolidarse y blindarse frente a las disputas faccionarias y al uso patrimonialista de las siglas partidarias.

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