NO POR MUCHO MADRUGAR AMANECE MÁS TEMPRANO

La Mañanera de Sopas de Perico
COBAO SE HA CONVERTIDO LA PIEDRA EN EL ZAPATO DE ESTE GOBIERNO

Cipriano Bernal Gazdás 

El arte de la grilla oaxaqueña ha alcanzado una cumbre renacentista: ya no se gobierna con presupuestos ni planes educativos, sino con el codazo estratégico y la selfie con luz de anillo junto al prócer en turno. 

En el Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca (Cobao), la administración se ha transformado en un catálogo de relaciones públicas donde la verdadera cátedra no es de matemáticas ni de historia, sino de cómo sobrevivir al erario público a base de compadrazgos fotográficos, la piedra en el zapato del actual gobierno.

Delfina Guzmán Díaz parece haber interpretado la máxima de Fidel Velázquez —“el que se mueve no sale en la foto”— como un manual de inmunidad penal. Su estrategia es infalible: cada cuestionamiento sobre recursos no comprobados, cuentas alegres y millones que se evaporan con la misma facilidad con la que zapatea una chilena, se neutraliza con una buena dosis de proximidad política. 

¿Para qué rendir cuentas ante la Auditoría Superior si se puede sonreír al lado de los pesos pesados de la política local? Al parecer, en el nuevo régimen, un par de abrazos bien documentados en redes sociales equivalen a una bula papal que borra cualquier rastro de opacidad financiera.

La norma interna del Cobao y las leyes de fiscalización no se han roto por accidente; han sido dobladas con maestría para encajar en el pago de piso institucional y en la proveeduría de artículos de dudosa exclusividad que terminan surtiendo quién sabe qué altares de la burocracia dorada. 

Mientras tanto, las oficinas centrales parecen más una sucursal de relaciones públicas que un centro educativo, donde las observaciones millonarias se contestan con hashtags y los desvíos se disimulan con la cercanía al poder.

La Secretaría de honestidad tiene sobre la mesa un expediente que urge de su intervención antes de que la "Primavera Oaxaqueña" termine convertida en un jardín botánico de corrupción intocable. Permitir que la impunidad se justifique con álbumes fotográficos no solo daña la imagen de la administración estatal, sino que manda un mensaje devastador: La ley es para los mortales comunes, mientras que los amigos del álbum familiar pueden operar con total impunidad. No todo el que dice señor, señor entra al reino de los cielos, y en el caso del Cobao, ni con mil fotos abrazando al poder se van a poder justificar los millones que faltan.

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