La Mañanera de Sopas de Perico
MILES DE MILLONES DE PESOS OBSERVADOS EN EL SEXENIO DE ALEJANDRO MURAT, HASTA HOY CONTINÚA IMPUNE
Cipriano Bernal Gazdás
Hay una distancia insondable entre las comunidades de Oaxaca que aguardan la rendición de cuentas y las exclusivas laderas nevadas de Park City, en Utah. Esa brecha, sin embargo, se acorta peligrosamente cuando los hilos de la opacidad institucional y el enriquecimiento patrimonial se cruzan en una misma mesa.
Los datos oficiales sobre la administración de Alejandro Murat Hinojosa, quien gobernó la entidad hasta el 30 de noviembre de 2022, no son menores ni ambiguos. Su gestión dejó un saldo de 6 mil 878 millones de pesos pendientes de justificar, derivados de observaciones directas al ejercicio de recursos públicos. Lo más alarmante no es solo la magnitud del boquete financiero, sino su destino administrativo: cerca de seis mil millones de pesos avanzaron inexorablemente hacia procedimientos de responsabilidad ante la absoluta incapacidad —o negativa— de aclarar el paradero del dinero
Apenas 21 meses después de haber entregado el poder, el contraste entre la crisis financiera institucional y la bonanza familiar quedó al descubierto. El 10 de septiembre de 2024, Ivette Morán Rodríguez conocida como Ivette Morán de Murat-aspirante a gobernar Oaxaca-concretó la compra de un exclusivo penthouse en uno de los corredores turísticos y de esquí más cotizados de Norteamérica.
Aunque las leyes del estado de Utah no exigen la divulgación pública de los montos exactos de cierre en las transacciones inmobiliarias, la radiografía financiera del movimiento es clara. La propiedad —ubicada en el complejo Silver King, muy cerca de Park City Mountain Resort— fue ofertada en el mercado por 2 millones 125 mil dólares, una cifra que rondaba los 42 millones 623 mil 888 pesos mexicanos al tipo de cambio de la fecha.
Lejos de tratarse de una operación menor, el historial registral expone un movimiento financiero asociado por 1 millón 85 mil dólares (unos 21 millones 763 mil pesos), un monto que por su proporción y secuencia apunta directamente a un esquema de financiamiento hipotecario estructurado para facilitar la adquisición del inmueble de dos niveles y cuatro recámaras.
La coincidencia temporal entre la salida de un gobierno señalado por desvíos millonarios y la expansión inmobiliaria transfronteriza interpela directamente al sistema de justicia y a la memoria colectiva. Mientras las instituciones federales y estatales arrastran los expedientes de miles de millones de pesos observados y no aclarados, los activos de la élite política se multiplican a miles de kilómetros del estado que sufrieron el desfalco.
Oaxaca sigue a la espera de respuestas claras, de auditorías con consecuencias reales y de conocer el destino final de los recursos públicos extraviados en el laberinto del sexenio pasado. Entre tanto, la estela de la gestión muratista deja una lección dolorosa sobre la función pública: mientras las arcas locales se vacían bajo el peso de la opacidad, los muros de los refugios en la nieve se construyen con la comodidad de la impunidad.
¡Oaxaca no se merece volver a ser saqueado por la familia Murat!
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