DOCTORES PATITO

La Mañanera de Sopas de Perico
EL DOCTORADO DE LA
ACADEMIA DE LA FANTASÍA 

Cipriano Bernal Gazdás 

Habrase visto mayor derroche de vanidad burguesa y tecnócrata. ¡Qué manía tan obsesiva con exigir papelitos firmados por universidades neoliberales! En la Cuarta Deformación, el conocimiento se destila por generación espontánea y el intelecto brota del carisma como el agua bendita del templo de la santísima Concepción.

Para qué quemarse las pestañas cinco años en una facultad cuando se puede adquirir un Doctorado Cuántico en Ciencias Ocultas (tan ocultas que ni el sistema de profesiones las registra) con solo un parpadeo y una fe ciega en la providencia del dedazo. Título patito pagado para acabarla de ching4r con recursos públicos.

 ¿Doctores en Derecho Constitucional sin haber pisado un aula? Eso es visión de futuro. El nuevo marco legal no se estudia; se intuye por revelación divina entre gallos de pelea y tlayudas y uno que otro empujón.

Hay quienes como Delfina Guzmán Díaz que tienen “la maestría ” en fantasía  aplicada y el doctorado en mañas aplicadas, especialidad exclusiva para quienes dominan el arte de convertir la nada en un currículum vitae de trescientas páginas impresas en papel revolución sin pisar la universidad.

 Porque gobernar con eficacia es una nimiedad colonial; lo verdaderamente moderno es gobernar desde el misterio ontológico de no tener cédula profesional, pero sí mucha labia.

Y es que no podría ser de otra manera, pues la mentira ya no es un vicio, sino una ciencia exacta perfeccionada y dominada magistralmente por esos fenómenos políticos que hoy se alzan, muy dignos, como los salvadores de un México que está tan hondo y lleno de estiércol que a nadie le importa limpiar la cochinada que lo cubre por completo. Prefieren nadar en el fango con tal de presumir medallas de hojalata.

Pronto veremos la creación de la Real Academia de Títulos Nobiliarios y Afines. Ya no se contentarán con ser "Doctores de la Patria"; exigirán ser nombrados Marqueses de la Cuarta Transformación y Duques del Decreto Exprés.

Al final, como bien dicen los optimistas del régimen, seguimos cambiando oro por espejitos, heredando la más pura estupidez mientras nos convencemos de que el estercolero huele a rosas.

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