La Mañanera de Sopas de Perico
TEHUANTEPEC; LA SOMBRA DEL OSTRACISMO Y LA CORRUPCIÓN
Cipriano Bernal Gazdás
Está más preocupada en agradar al poder que resolver los problemas que existen en el municipio que administra. Sacando a flote sus dotes circenses, confundió el diamante de béisbol con la regada de fruta. Sin embargo aquí destaca la frivolidad de una servidora pública que impunemente es apoyada por la insensibilidad de un gobierno que le importa poco las exigencias de un pueblo.
La incapacidad como servidora pública no es el único rasgo que define este interinato. Lo que verdaderamente lacera a la ciudadanía es la indolencia sistemática con la que se conduce el aparato municipal. Mientras las familias tehuanas claman por servicios públicos dignos, seguridad efectiva, mejores condiciones en salud y educación, el Palacio Municipal responde con un profundo ostracismo, dando la espalda a las demandas más urgentes de la población.
A la par del colapso administrativo y social, el gobierno de Pérez Velázquez enfrenta señalamientos de extrema gravedad que involucran la comisión de presuntos delitos federales y del fuero común, perpetrados desde las entrañas del propio ayuntamiento.
El escándalo estalló cuando regidoras municipales alzaron la voz tras ser víctimas de usurpación de identidad, falsificación de firmas y uso indebido de sellos oficiales. Lejos de tratarse de un desacuerdo político, los hechos configuran delitos graves que hasta el momento permanecen en la impunidad, cobijados por la opacidad institucional.
La regidora de Desarrollo Económico, Remedios Molina Cisneros, fue la primera en evidenciar la manipulación ilegal de su personalidad jurídica dentro de documentos oficiales del cabildo.
Posteriormente, la regidora Vania Talamantes Marín acudió formalmente ante la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) para interponer la denuncia penal correspondiente por la falsificación sistemática de su firma y sellos.
A pesar de la gravedad de las acusaciones y de señalar directamente la responsabilidad y el contubernio que rodea a Ana Cecilia Pérez Velázquez, la justicia local ha mostrado una lentitud alarmante. No existen acciones concretas ni sanciones ejemplares contra estos actos deleznables que vulneran no solo los derechos políticos de las regidoras afectadas, sino la legitimidad misma de la representación popular en Tehuantepec.
La ingobernabilidad en Tehuantepec ya no es una hipótesis, sino una realidad cotidiana. El arraigo del nepotismo y la tolerancia a la corrupción han transformado a la administración municipal en un ente disfuncional.
La falta de consecuencias legales ante la suplantación de funciones y la falsificación de documentos exhibe un sistema de protección que margina la legalidad. Mientras la presidenta interina insiste en refugiarse en el silencio y la indiferencia, Tehuantepec sigue esperando respuestas, justicia y, sobre todo, un gobierno que deje atrás la indolencia para asumir la responsabilidad que el pueblo le confió.
El congreso debería de intervenir ante la
ingobernabilidad que representan no solo la falta de servicios básicos, además lo más álgido, la gran corrupción y nepotismo que se arraigan en el gobierno municipal.
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