¡TEHUANTEPEC EN EL OSTRACISMO!

La Mañanera de Sopas de Perico
¡TEHUANTEPEC EN EL OSTRACISMO!

Cipriano Bernal Gazdás 

Hablar de gobernanza en Santo Domingo Tehuantepec se ha convertido en un ejercicio de ficción política. Pretender que existe una administración cercana a la ciudadanía bajo la gestión de Ana Cecilia Pérez Velázquez es ignorar deliberadamente el clamor de una comunidad que sobrevive atrapada en el abandono institucional. La realidad dista por completo del escaparate oficial: Mientras el palacio municipal opera bajo una dinámica de puertas cerradas para la gran mayoría, se ha consolidado una dinámica de privilegios enfocada exclusivamente en aplaudir y legitimar las decisiones de un círculo tan reducido como complaciente.

Gobernar un municipio de la trascendencia histórica y estratégica del Istmo exige altura de miras, honestidad indiscutible y transparencia absoluta. Sin embargo, la administración actual ha optado por el camino más cómodo y dañino: la frivolidad. 

En lugar de enfrentar con inteligencia y rigor técnico los rezagos sociales que laceran a las agencias, barrios y colonias, se prioriza lo intrascendental, apostando por la distracción mediática y el derroche de una imagen fingida de normalidad.

El ostracismo al que se ha confinado a la mayoría de los tehuanos  no es un daño colateral, sino el resultado directo de una visión excluyente del servicio público. Cuando el presupuesto y la atención gubernamental se distribuyen como cuotas de complicidad para los aplaudidores de oficio, el tejido social se fractura y la democracia local se vacía de contenido. Las necesidades apremiantes en materia de servicios, infraestructura y bienestar comunitario no encuentran eco en una oficina gubernamental ensimismada en la adulación.

Tehuantepec no merece administraciones de simulación ni liderazgos que confundan la lealtad política con la sumisión ciega. La exigencia ciudadana es clara y urgente: se requiere un viraje radical hacia la rendición de cuentas, la sensibilidad social y la inclusión democrática. Hasta que el gobierno municipal entienda que su mandato se debe a todo el pueblo y no a una facción aplaudidora, el abandono seguirá siendo la única y dolorosa constante en la vida de los habitantes de ese municipio.

Ana Cecilia Pérez Velázquez simplemente fracasó como servidora pública y administradora, la corrupción es un referente del gobierno que encabeza y las consecuencias serán fatales. Aquí terminó su aspiración política.

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