La Mañanera de Sopas de Perico
LAS SOMBRAS DETRÁS DEL CRIMEN
DE ALEJANDRO LEYVA AGUILAR
Cipriano Bernal Gazdás
La muerte del periodista Alejandro Leyva Aguilar no es un episodio aislado ni un diferendo que pueda diluirse entre las estadísticas de la violencia nacional: Es un recordatorio ominoso de los riesgos que enfrenta el ejercicio periodístico, más aún cuando manos tenebrosas mueven los hilos.
En su más reciente artículo publicado en El Independiente, el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, pone sobre la mesa una lectura descarnada y estratégica de los hechos, disecando un entramado de poder que coincide peligrosamente con las líneas de investigación que este colectivo editorial, Punto y Aparte, señaló desde el primer momento con rigor y oportunidad, sobre los hechos y las posibles líneas de investigación.
El análisis planteado por Ruiz Ortiz estructura el caso en tres vertientes fundamentales que la justicia mexicana no puede ignorar bajo ningún pretexto:
La pista oficial: Una línea que apunta directamente al entorno de funcionarios del actual aparato gubernamental de Oaxaca, cuyos intereses y contradicciones locales pudieron colisionar con la labor y las revelaciones del comunicador.
El tentáculo criminal: La incursión del crimen organizado, un velo que frecuentemente se utiliza para disimular ejecuciones de corte político, pero que en este contexto exige un deslinde técnico y científico impecable.
La sombra de los Murat: Considerada por el exmandatario como la ruta más robusta, dada la trayectoria de Leyva Aguilar como director de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (Cortv) durante la administración del exgobernador Alejandro Murat Hinojosa.
El argumento central sostenido por Ruiz Ortiz adquiere una dimensión escalofriante cuando se cruza con la realidad judicial del estado. Derivada de las indagatorias por desvío de recursos y presunta corrupción, existe una carpeta de investigación donde el nombre de Alejandro Leyva figuraba de manera determinante. La ejecución del periodista ocurre, por caprichos de la estadística criminal, en el momento preciso que su testimonio o sus revelaciones representaban un peligro inminente para quienes manejaron los recursos públicos en el sexenio de Alejandro Murat.
¿Quién se beneficia de la muerte del periodista? ¿Quién se beneficia del desprestigio de quienes gobiernan a Oaxaca hoy?
La interrogante lanzada por el exgobernador trasciende la retórica política; plantea una partida de ajedrez donde las piezas humanas son sacrificadas para garantizar la impunidad de los intocables. No estamos ante un crimen pasional ni ante un arrebato de la delincuencia común; estamos frente a un cálculo frío donde el silencio de Leyva representaba el salvavidas de los beneficiarios del erario mancillado.
Desde este espacio editorial lo dijimos antes que nadie, y hoy lo reiteramos con la urgencia que el caso amerita: es imperativo investigar a fondo a quién iba denunciar Leyva antes de su fallecimiento. La carpeta de investigación abierta por el desvío de recursos en la Cortv durante la administración de Alejandro Murat Hinojosa debe ser el eje rector de las diligencias.
A pesar de los intentos soterrados desde Palacio Nacional por blindar políticamente a la familia Murat, la Fiscalía General de la República (FGR) tiene la obligación constitucional y moral de informar con transparencia sobre los avances reales del caso. Oaxaca no tolera más simulaciones ni la fabricación grosera de chivos expiatorios que insulten la memoria de la víctima y la inteligencia de la sociedad.
El asesinato de Alejandro Leyva Aguilar seguirá dando mucho de qué hablar en las semanas venideras, pero la historia exigirá nombres, pruebas científicas y, sobre todo, justicia verdadera para la víctima y las víctimas indirectas.La verdad no se asesina con una bala; solo se posterga hasta que la luz de la justicia rompe el pacto de silencio.
Los buitres insisten en manejar a su conveniencia las circunstancias, quizás le apuesten al olvido.
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