La Mañanera de Sopas de Perico
EN OAXACA MÁS DE 30 MIL ESTUDIANTES DEL COBAO EXPUESTOS ANTE EL SILENCIO OFICIAL
Cipriano Bernal Gazdás
A semanas de este escándalo mayúsculo que vulnera la integridad de miles de menores, el saldo no podría ser más indignante: absolutamente nadie se ha hecho responsable.
La apuesta perversa es hacia la impunidad y amnesia institucional ya que lejos de asumir el costo político y administrativo de una pifia monumental que pone en peligro a una comunidad escolar entera (Cobao), las cabezas visibles de las dependencias involucradas han optado por el libreto más gastado de la burocracia mexicana: la simulación, el silencio y la apuesta cínica al olvido.
Magdala Fernanda Chávez Cruz, delegada de la SEP en la entidad y Delfina Guzmán Díaz, directora general del Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca (Cobao), quedan en la historia como las artífices de una omisión que debe tener sanciones. Sin embargo en Oaxaca la tierra de nadie la improvisación, el desdén y las ocurrencias siguen teniendo vigencia y colocando funcionarios en la administración
Magdala Fernanda Chávez Cruz y Delfina Guzman Díaz actúan bajo el amparo de una complicidad institucional que normaliza el error y desprecia la rendición de cuentas. Para ellas, los expedientes, los nombres, las familias y la tranquilidad de más de 30 mil estudiantes parecen ser solo cifras prescindibles en un escritorio.
Ignoran que generaron un peligro real que no prescribe con el tiempo.Exhibir padrones masivos con datos tan sensibles como la CURP no es un "simple error administrativo" ni una falta menor. Es una puerta abierta para la delincuencia cibernética, la suplantación de identidad, el fraude y diversas formas de vulneración digital que afectan directamente a menores de edad.
Mientras las familias viven con la zozobra de no saber en qué manos terminó la información privada de sus hijos, las oficinas gubernamentales operan con una total opacidad, ignorando que la ley y la ética pública exigen consecuencias claras ante faltas de esta magnitud. Al contrario; se aplaude las barrabasadas de dos delincuentes.
"La apatía de las autoridades no solo encubre la incompetencia; convierte el derecho a la protección de datos en una simulación de papel."
La opacidad institucional no puede ni debe convertirse en tradición. La falta de una postura firme, de una investigación profunda y de sanciones ejemplares en este caso manda un mensaje devastador: En las instituciones educativas y federales de Oaxaca, la negligencia de los altos mandos sale totalmente gratis.
Hasta cuándo las infancias y juventudes seguirán pagando el precio ¿de la irresponsabilidad burocrática? O quizás el escaparate de las CURPs de los más de 30 mil estudiantes es un ejercicio a propósito para que el crimen organizado ¿tenga víctimas a la mano?
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