EPR SALE DE LAS SOMBRAS

¿SUPERA EL EPR LA VEJEZ
Y COMIENZA LA LIMPIA?

Juan José Díaz Bermúdez/Analisis Político Militar

El análisis de la presencia y actividad del Ejército Popular Revolucionario (EPR) en regiones complejas como la Sierra Sur, la Mixteca y la Sierra Norte de Oaxaca requiere examinar tanto su estructura clandestina como el contexto sociopolítico actual. Sin embargo no podemos decir que la guerrilla -la izquierda radical- esté de acuerdo con la grave corrupción, nepotismo y narco terrorismo que en grupos del poder se practica.

La dinámica  político-militar en la Sierra Sur en los últimos años en Oaxaca ha tenido relevancia, se ha consolidado un trabajo social amplio que fue resultado del repliegue táctico de 2007 con la desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Alberto Cruz Sánchez.

A diferencia de la guerrilla de los años noventa, el EPR ha priorizado una estrategia de baja intensidad y arraigo profundo en comunidades indígenas marginadas. Su supervivencia se sustenta en el trabajo político de masas y redes de apoyo comunitario. En ocasiones la guerrilla ha tenido que ejercitar guardias populares en defensa de la seguridad de rancherías y comunidades indígenas alejadas, por la presencia del narcotráfico.

La influencia de frentes de masas afines no se limita al ámbito rural, existen fuertes vínculos del EPR y otras organizaciones como ERPI y TDR que permea tangencialmente en organizaciones sindicales y magisteriales históricas (como la CNTE / Sección XXII), aprovechando la agitación social y las demandas históricas de justicia laboral y agraria, esta forma de organización le ha permitido a la guerrilla sobrevivir.
En este caso hay que detenerse para analizar la persistencia de la justicia revolucionaria ante la existencia del fantasma de la delación: El concepto de "traición al movimiento" es un pilar doctrinal estricto dentro de las organizaciones de corte marxista-leninista. 

Los tribunales populares y las subsecuentes órdenes internas de ajusticiamiento responden a una lógica de seguridad militar para castigar la filtración o la deserción. En 2006-2007 las diferentes organizaciones guerrilleras ¿actuaron contra delatores y traidores?

Tras la ruptura y la desaparición forzada de comandantes emblemáticos en Oaxaca en 2007 (como Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez), la organización experimentó procesos de purga interna y ajustes de cuentas selectivos para blindar sus estructuras frente al espionaje y la contrainsurgencia estatal. No se puede dejar de subrayar que el 2006 y 2007 sirvió pese a las pérdidas dolorosas de los desaparecidos, que existían militantes que trabajaban para la oligarquía y burguesía representada por el ejército y corporaciones policiacas, eso apresuró la desmovilización y el repliegue táctico, desaparecieron estructuras y la clandestinidad extremó medidas que permitieron analizar los frentes que habrían de reestructurarse y los errores que tuvieron que enmendarse. Aunque el EPR jamás dejó de caminar en las comunidades indígenas.

La operatividad del EPR y sus células deslindadas mantiene una presencia latente o activa no solo en Oaxaca, sino en corredores estratégicos de Guerrero, Michoacán, Chiapas, Veracruz, Morelos y el Estado de México, lo que demuestra una red de comunicación clandestina interestatal.
 
Lejos de ser una fuerza disuelta, los comunicados conmemorativos y los análisis de seguridad nacional recientes revelan que las células armadas conservan capacidad operativa, adaptándose a los vacíos de poder local y a la polarización comunitaria.

Si bien es cierto la activación de una "brigada de ajusticiamiento" forma parte del folclor punitivo y de la doctrina interna de autodefensa ideológica del grupo, en el terreno práctico actual suele manifestarse de manera selectiva y en respuesta directa a dinámicas de cacicazgos locales o disputas de control territorial en zonas de difícil acceso geográfico. Incluso durante 2006 pudo haberse usado en traidores al movimiento revolucionario que habrían vendido su lealtad.

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