¡TODAS CREEN PODER!

CRÓNICA DEL 

PURGATORIO POLÍTICO


Cipriano Bernal Gazdás 


A dos años de finalizar el mandato del gobierno en Oaxaca , la pasarela de aspirantes parece más una sala de espera de un hospital público un lunes por la mañana: No falta aquella que ya se siente la próxima gobernadora, el subconsciente la traiciona y ya tiró la toalla diciendo que no contenderá-para que tanto salto estando el suelo tan parejo-, es aquella que espera  que le avisen que el evento al que asistió ya terminó hace tres años, entre trompetillas de mentada de madre, silbidos y sombrerazos.


Por ejemplo Saymi Pineda Velasco, actual secretaria de turismo, a  entendido que la política es un juego de resistencia, de tener un hígado de acero y soportar diatribas de misóginos y ladridos de la ultraderecha conservadora priísta. En el PRI mienten y le apuestan  a traer como abanderada a la contienda electoral a la emperatriz Carlota, de ojos claros y piel blanca -hasta donde llega el malinchismo priísta-, según los personeros de ese partiducho de marras, por tener atributos nórdicos es una dama, -y sabrá gobernar-vaya barrabasada.

Sin embargo a pesar de lo que el PRI quiera, las preferencias las encabeza, Saymi Pineda Velasco. Las bases no se pierden en la piel ni en los ojos, responden a la raza y al trabajo que todos los días se realiza, y sin duda Saymi ha venido haciéndolo de forma excelente. Camina todo Oaxaca y la conocen en las comunidades más remotas.


Ver a Luisa Cortés García con tanto peso a sus espaldas es hacer un ejercicio de arqueología política. Se le nota un cansancio existencial, ese que solo da haber entendido que, para ser candidata, hace falta algo más que aparecer en la foto de hace un sexenio. Parece que su campaña no es por la gubernatura, sino por ver quién logra desconectarle el respirador artificial a su propia carrera política antes de que los votantes se den cuenta de que sigue en la lista de espera.


Mariana Benítez Tiburcio por su parte es el ejemplo perfecto de "mucho traje, poca base". No tiene plataforma social, pero tiene muchas ganas de mostrarse con la “socialite”. Es como intentar ganar un maratón sin haber salido del sofá, confiando que el comité olímpico (la dirigencia de Morena) decida darle la medalla por pura lástima. Suponemos que en la 4T no reparten premios al mérito de congraciarse con la alquimia de maquillarse mejor,ni a la elegancia; reparten puntos a quien tenga más gente gritando en la plaza y bases que respondan el día de las elecciones. En el discurso de Mariana, solo se escucha el eco  del ayer priísta que le explota en la cara.

Lo de Laura Estrada Mauro es fascinante: logró el milagro de ser una senadora gris y al mismo tiempo, ser una leyenda urbana. Muchos aseguran que existe, pero nadie puede dar fe de haberla visto trabajando en las calles. Su desempeño en la revocación de mandato fue tan estelar que, si hoy se postulara para "Fantasma del Año", ganaría por unanimidad. Su distrito no es que no vote por ella; es que probablemente no saben quién es este personaje.


Si la política fuera un negocio, Ivett Morán de Murat sería la dueña de una empresa con el peor historial crediticio de la historia. Llevar el apellido Murat en Oaxaca es el equivalente a entrar a un restaurante de lujo con una camiseta que dice "te voy a robar la cartera y luego quemar el local". Intentar revivir esa marca a través del PRI o el Verde es como insistir en revivir a un zombi con un poco de perfume barato: el olor a putrefacción histórica es demasiado fuerte. Es el entierro de una dinastía que, por fin, parece haber entendido que su tiempo terminó, aunque se resistan a soltar el ataúd.


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