RESPALDA SHEIMBAUM A SALOMÓN JARA

EL BLINDAJE POLÍTICO A SALOMÓN JARA DEMUESTRA QUE DESDE PALACIO NACIONAL HAY RESPALDO

María del Pilar Díaz Rodríguez 

En un movimiento táctico que marca la pauta de la correlación de fuerzas a nivel nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha irrumpido en el escenario político oaxaqueño en el momento preciso. Su respaldo institucional y político al gobernador Salomón Jara Cruz no es solo una muestra de solidaridad entre correligionarios; es una línea roja trazada con firmeza frente al avance de la reacción conservadora.

La llegada de la mandataria federal a tierras oaxaqueñas sella el frente de defensa en favor de un gobierno estatal que ha sabido resistir las embestidas de una oposición ávida de recuperar privilegios perdidos. Lejos de la neutralidad burocrática, la visita y el espaldarazo de Sheinbaum reafirman que la gobernabilidad de Oaxaca es una prioridad de Estado para la autodenominada Cuarta Transformación.

El bloque legislativo de Morena demostrará que es un escudo infranqueable.
Por esa razón a este respaldo desde el Ejecutivo Federal se ha sumado de inmediato el músculo político de las cámaras legislativas. Diputados federales y senadores de Morena han emitido un posicionamiento categórico para arropar a Salomón Jara, denunciando la campaña de desestabilización orquestada desde los sótanos del conservadurismo.

El bloque mayoritario en el Congreso de la Unión dejó en claro que la intentona por socavar la administración oaxaqueña no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia nacional de desgaste impulsada por facciones que se resisten a perder sus cotos de poder. Con esta postura, el Legislativo federal blinda las reformas y la estabilidad del estado, enviando un mensaje claro: Oaxaca no está sola ni a mercéd de los intereses mezquinos de la vieja política.

Los rostros de la traición y el saqueo
El asedio político que hoy padece Salomón Jara tiene nombres y apellidos perfectamente identificados por la militancia y el pueblo oaxaqueño. Al frente de esta ofensiva se encuentra, en primer lugar, Benjamín Robles Montoya, calificado abiertamente por las bases obradoristas como un traidor a la Cuarta Transformación. 

Quien alguna vez se rasgó las vestiduras pregonando los ideales del movimiento, hoy encabeza la avanzada de la derecha, operando como ariete de intereses ajenos al bienestar del pueblo a cambio de la mezquindad política.

A este frente se suma el aparato del PRI más oscuro y tenebroso, personificado en la siniestra figura de José Nelson Murat Casab. La familia Murat, símbolo indiscutible del dispendio, cártel del despojo,la simulación y el saqueo sistemático de los recursos públicos de Oaxaca durante décadas, encabeza la conspiración para intentar retornar al poder.

El acoso y la violencia política sistemática que hoy sufre el gobernador Salomón Jara no son casualidad; responden al desesperado intento de los Murat y sus aliados por descarrilar un gobierno que ha decidido romper con los pactos de impunidad del pasado. Pretenden, con cinismo inusitado, regresar a las épocas donde el erario estatal era el botín personal de una élite rapaz.

La coyuntura actual coloca a Oaxaca en una encrucijada histórica. Por un lado, la administración estatal —respaldada por la primera mandataria del país y la bancada mayoritaria de Morena— consolida los cimientos de la justicia social y el combate a la corrupción. Por el otro, los fantasmas del pasado, representados por traidores reciclados y cacicazgos en decadencia, intentan incendiar el clima político mediante desinformación y guerra sucia.

La respuesta desde el centro del poder ha sido contundente: la Cuarta Transformación no cederá espacios al viejo régimen. El blindaje político a Salomón Jara es la prueba fehaciente de que Oaxaca cuenta con el respaldo de la federación para frenar cualquier intento de restauración oligárquica. 

La historia juzgará a quienes intentan vender de nuevo a la patria chica, pero hoy, el muro de contención del pueblo y sus instituciones está más firme que nunca.

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