ORDEN SOBRE EL CAOS

ORDEN SOBRE EL CAOS;LA

RECUPERACIÓN DE LA CIUDAD DE OAXACA


Adriana Tenorio Woorlich 



Durante décadas, la capital oaxaqueña ha sufrido una asfixia urbana provocada por la desregulación y la anarquía en la movilidad. El centro histórico y las principales arterias viales de nuestra ciudad fueron convertidos, de facto, en sitios de taxis foráneos, contraviniendo la naturaleza misma de su servicio. Hoy, por fin, la ley ha dejado de ser una sugerencia para convertirse en un mandato operativo: el reordenamiento del transporte foráneo es una realidad que comienza a devolverle la fluidez y la dignidad a Oaxaca.

El fundamento es claro y ha estado ahí, esperando su cumplimiento, en la Ley de Movilidad: los taxis foráneos tienen el mandato de transitar bajo un esquema de circuito. Su función es conectar a las comunidades con la capital, no establecerse de manera permanente en el corazón de la ciudad como si fueran taxis locales. Jamás, bajo ninguna interpretación legal válida, se les facultó para operar como sitios fijos dentro del área urbana.

Ante este avance, resulta cuando menos irónico observar las protestas de un sector minoritario. Apenas un 10 por ciento de los concesionarios ha decidido tomar la bandera de la confrontación, intentando confundir a la opinión pública al presentar el cumplimiento de la ley como una supuesta "afectación". Lo que ellos llaman "afectación", la inmensa mayoría de los capitalinos y los miles de turistas que nos visitan lo califican como un respiro.

La reducción del tráfico pesado no es producto del azar, es el resultado directo de poner orden. Cuando el transporte foráneo se limita a su circuito, las calles recuperan su vocación de tránsito, los cruceros se liberan y la seguridad vial aumenta. ¿Por qué, entonces, permitir que el interés particular de unos pocos prevalezca sobre el derecho colectivo a una ciudad transitable y eficiente?

Es momento de que prevalezca el sentido común. La oposición a estas medidas no busca justicia social, sino la preservación de privilegios obtenidos mediante la omisión de la autoridad durante años. Quienes hoy intentan generar caos olvidan un punto fundamental: la movilidad es un derecho humano que involucra a todos, no una concesión para que unos cuantos dicten las reglas del espacio público.

El reordenamiento no es un castigo, es la aplicación básica del Estado de Derecho. El gobierno ha dado el primer paso necesario para sanar la movilidad de nuestra capital. Ahora, la sociedad debe mantenerse firme en el respaldo a estas acciones, exigiendo que la ley se aplique por igual, sin ceder ante las presiones de quienes prefieren el desorden a la legalidad. Oaxaca merece una movilidad a la altura de su grandeza, y ese camino se construye respetando, sencillamente, lo que la norma dicta.


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