OAXACA ROMPE MENTIRAS

La Mañanera de Sopas de Perico
OAXACA BAJO ASEDIO DEL 
PRI Y LA ULTRADERECHA

Cipriano Bernal Gazdás 

Hay entidades donde la historia no solo se escribe en los libros, sino en las cicatrices profundas que deja la avaricia política. Hoy, Oaxaca enfrenta un embate sistemático fraguado desde los sótanos de una derecha conservadora y un priismo vetusto que, incapaces de asimilar que su tiempo político se extinguió, apuestan por la tierra que han arrasado con tal de recuperar sus canonjías. Son personajes que desafían a la ciencia política y parecen más bien objeto de estudio antropológico: reliquias del autoritarismo que saquearon, ensangrentaron y destruyeron Oaxaca como José Nelson Murat Casab, y que hoy se montan cínicamente sobre escenarios de tragedia para conservar cuotas de poder a cualquier costo.

En esta estrategia del caos existe un libreto repetido. El montaje reciente tiene nombres y apellidos. José Nelson Murat Casab, auxiliado por su socio Benjamín Robles Montoya y una cofradía de operadores oscuros, quienes orquestan una campaña concertada para satanizar al gobierno estatal e incluso atacar la Guelaguetza. El pretexto inconfesable emergió tras la tragedia de la  ejecución de Alejandro Leyva. 

Cayó como anillo al dedo para los voraces priístas y la derecha que los apoya, motivó para que los hipócritas se desgarraran las vestiduras.

El guion no es nuevo; es una calca desgastada del 2006. Durante aquel conflicto magisterial y popular que sumió a Oaxaca en la parálisis, la mente perversa que meció la cuna desde las sombras —revelada posteriormente por constancias en averiguaciones previas-, mostró el nombre del personaje más perverso que ha conocido la política oaxaqueña y de todo el país, apareció en aquel entonces el nombre del diablo de Polanco.

En el 2006  ese pervertido ente logró su cometido histórico: suspender la Guelaguetza.-Hoy intentó lo mismo en contubernio con los conservadores, quienes le apostaron  oscurecer el entono de la fiesta de los oaxaqueños,no  lo lograron,porque el verdadero oaxaqueño conoce su historia.

Los Murat olvidaron  que los tiempos cambiaron  y la realidad les estalló en las manos. Su pretendida “satanización" fracasó estrepitosamente, quedando reducida a la patética presencia en sus actos políticos para aquellos que cobran religiosamente sus privilegios en Polanco y suspiran por el retorno de la dinastía corrupta  muratista, desesperados ante la pérdida de sus canonjías.

En él sexenio de Alejandro Murat hubo decenas de atentados contra periodistas quien de esos artífices del drama que hoy se esconden detrás de siglas momificadas alzó la voz para defender ¿sus derechos? Cuando al menos acompañaron a comunicadores agredidos, como hoy,que por consigna monetaria gritan a los cuatro vientos su dolor. No ofendan la inteligencia, de sobra se sabe quien les paga sus viajes a Polanco. Ese ser despreciable se llama José Nelson Murat Casab.

Dañar a la patria chica es lastimar su economía y desafiar a un pueblo entero que defiende con dignidad sus tradiciones y su máxima festividad.

Volcar el rencor y la envidia contra una administración estatal mediante acusaciones sin sustento revela la catadura moral de este grupúsculo. 

La apuesta de los herederos del desfalco fue clara: dinamitar la Guelaguetza, fracturar el tejido social y poner al gobierno de Oaxaca de rodillas, para pactar el regreso de la podrida dinastía.

La Fiscalía General de la República interviene en estricta coadyuvancia con la Fiscalía local a petición del gobernador Salomón Jara, respetando plenamente la soberanía del Estado de Oaxaca —una facultad constitucional indispensable, especialmente cuando se indagan posibles ramificaciones de carácter federal—.

La verdad histórica y jurídica suele abrirse paso entre la niebla de la infamia.

La Fiscalía General de Justicia de Oaxaca en coadyuvancia con la Fiscalía General de la República llevan avances sorprendentes. Pronto habrá resultados, solo hay que esperar que acepten la verdad.

Comentarios