NUNCA MÁS UN MURAT DEBE GOBERNAR OAXACA

La Mañanera de Sopas de Perico
NI UN MURAT MÁS DEBE
GOBERNAR OAXACA 

Cipriano Bernal Gazdás



¡Qué tiempos aquellos en los que la democracia era algo más que un trámite burocrático para decidir qué apellido ocuparía la silla del gobernador! 

Quién decide por los oaxaqueños lo hace a nombre de sus partidos políticos y en ocasiones tomando prestado a cambio de oneroso botín,el logotipo de cualquier partido sirve para sus perversos intereses.

En Oaxaca como siempre sucede,se ha perfeccionado el sistema: se ha pasado de la aburrida alternancia política a la comodidad de la monarquía absoluta disfrazada de elección popular, la clase política decide por la mayoría, el bien común sirve para dos cosas; para eso y para lo mismo.

¿Para qué estresarse buscando candidatos nuevos cada seis años cuando puedes reutilizar el mismo árbol genealógico? Como los MuyRata que se creen necesarios para que Oaxaca pueda existir.

Primero tuvimos los oaxaqueños la desdicha por parte del PRI, tener como gobernador a José Nelson Murat conocido en los barrios como “PapiMuyRata”, un sujeto  cuya administración fue un poema a la improvisación y al arte abstracto de hacer desaparecer presupuestos- ya no se acuerdan de la atontado, ¿donde se rompió la parabrisas?-. 

El sexenio de este energúmeno fue un periodo tan oscuro  que su hijo, Alejandro Murat Hinojosa a quien el pueblo identifica como “el Babotas MuyRata, sintió que el legado familiar no podía quedarse en el olvido.Alejandro, el politiquillo  de marras que  enseñó que la transparencia es solo una sugerencia y que las empresas fantasmas no son un delito, sino una estrategia creativa de gestión. Su administración fue un festival de nepotismo y corrupción descarada.

En Oaxaca nadie olvida al  "Cártel del Despojo", aunque seguramente fue un malentendido: los Murat no despojan, solo facilitan la transferencia de propiedades hacia el bolsillo de sus amigos. Un detalle sin importancia, si consideramos que varios de sus colaboradores ahora disfrutan de unas merecidas (y obligatorias) vacaciones en la cárcel.¡Cosas de la vida!

Ahora, ante la falta de ideas creativas, la familia nos propone el spin-off definitivo: Ivett Morán de Murat. Nada  grita "renovación democrática" como poner a la esposa del exgobernador para garantizar otros dos años de estabilidad dinástica. Es el concepto de "gobierno familiar" llevado al non plus ultra; básicamente, el estado de Oaxaca ha dejado de ser una entidad federativa para convertirse en el negocio privado de un clan que se niega a buscar un trabajo de verdad, que les encanta vivir de los oaxaqueños.

Alejandro Murat Hinojosa, dejó a su paso por el gobierno de Oaxaca  una lección de corrupción inolvidable. Mientras los oaxaqueños lidiaban con la realidad de un estado estancado, demostró que, si tienes el poder suficiente, puedes caminar  sobre las cenizas de las instituciones sin que se te despeine el copete.

Es fascinante observar a esta familia. Tienen esa cualidad mágica de la hidra: cortas una cabeza (o termina un sexenio), y automáticamente surge otra dispuesta a seguir viviendo del erario. Negarán las pruebas documentales, ignorarán a las organizaciones civiles, amenazarán periodistas, y con una sonrisa digna de un comercial de pasta dental, dirán que todo es parte de una "guerra sucia". Qué es falso que sean ladrones. “Los rateros fueron los del gabinete”, el Babotas MuyRata jamás.

Al final, lo único que queda claro es que para los Murat, Oaxaca no es un estado con necesidades, sino una propiedad privada con derecho a picaporte. ¿Quién necesita democracia cuando tienes una dinastía que insiste en salvarte de ti mismo, aunque sea a costa de tu propio presupuesto?

La pregunta de hoy.- ¿Qué sigue en la agenda de la familia real? ¿Alguna otra idea para asegurar que el "negocio"  prospere en el próximo ciclo electoral?

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