La Mañanera de Sopas de Perico
OAXACA; EL JARDÍN DE
LAS DELICIAS AJENAS
Cipriano Bernal Gazdás
Oaxaca la tierra donde la historia se escribe con pluma de oro y se borra con impunidad. En este paraíso que morena ha creado para la fauna mamífera, se ha perfeccionado el arte del cambio de piel para las serpientes políticas:
Ayer incendiarios y viles destructores del núcleo familiar como el caso de Flavio Sosa Villavicencio alias “El demonio de Tazmania”, hoy funcionarios; hace unos lustros perfectos desconocidos, en la actualidad, ladrones del dinero del pueblo por obra y gracia del amiguismo y los acuerdos oscuros de grupos depredadores de la política y las tribus de la “izquierda burguesa”.
Quien se iba a imaginar que Flavio Sosa de andar de huarache de llanta.Hoy exija que se le llame señor en su oficina. El “lucrador social” brazo ejecutor de PapiMuyRata en el 2006, paso de ser un agresor social a un oligarca junto con toda su familia.
Como decimos en Oaxaca, Flavio Sosa y familia, son piojos resucitados que fueron contratados por el cerebro retorcido de José Nelson Murat Casab en el 2006, para destruir Oaxaca, y le dieron al clavo para continúar viviendo del chantaje político.
Flavio Sosa Villavicencio alias “el ovoide” se encomendó a San Alejo aquel que quita lo perplejo. Si alguien duda de que la política es un acto de fe, solo debe mirar a Flavio. El hombre que alguna vez se especializó en el "deporte extremo" de destruir edificios del Centro Histórico de Oaxaca, hoy es el guardián de nuestra cultura en la SECULTA. Es fascinante ver cómo el "salvaje promotor del caos" se transformó, bajo la mano santa de la Cuarta Transformación, en un pulcro funcionario. Es una verdadera lección de alquimia: convertir adoquines destrozados en nóminas gubernamentales es un logro que ni el mago Merlín hubiera imaginado.
El Cobao propiedad de Delfina Guzmán Díaz logró lo que ni el sistema educativo más avanzado ha podido: Convertir una institución pública en un acogedor negocio familiar, donde la ley se la pasan por salva sea la parte y el me vale madre es el slogan preferido de la directora.
¿Para qué buscar talento cuando tienes primos, sobrinos y compadres con tanta hambre de servicio público?
Es una labor loable; en lugar de becas para alumnos, se reparten plazas para el árbol genealógico. Y claro, el Gobierno del Estado observa con la complicidad de una mafia que recibe parte del botín. La meritocracia es un concepto que figura en el presupuesto y se aplica con tanto esmero que el nepotismo se está convirtiendo en Oaxaca en una Guelaguetza familiar. Donde tú me das y yo te doy.
Pero no se equivoquen, el problema no es solo la corrupción; es el curioso fetiche de importar funcionarios mexiquenses para enseñarnos a los oaxaqueños cómo gobernar nuestra propia casa. Porque, evidentemente, no hay en Oaxaca una sola persona capaz de ocupar un escritorio sin que venga alguien de fuera a iluminarnos con su sabiduría foránea.
La indignación de los oaxaqueños es, según el manual del político moderno, un simple "ruido de fondo". Sin embargo, es urgente ponerle diques a este tsunami de foráneos. Se necesitan leyes, candados, murallas si es necesario, para que esta aberración política deje de ser el deporte favorito de los gabinetes. O al menos, para que si nos van a robar, que por lo menos sea alguien que sepa pronunciar correctamente el nombre de nuestras comunidades.
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