La Mañanera de Sopas de Perico
IMPUNIDAD,NEPOTISMO Y
SIMULACIÓN EN EL COBAO
Cipriano Bernal Gazdás
El Cobao es hoy familia, poder y privilegios.
El nepotismo no es simplemente una falta administrativa menor; es una traición directa a la meritocracia y al principio de igualdad de oportunidades. En una institución llamada a formar a las juventudes oaxaqueñas con valores éticos y ciudadanos, la designación de familiares, allegados y redes de complicidad en puestos clave manda un mensaje profundamente nocivo: las reglas aplican para los ciudadanos de a pie, mientras que el erario y las plazas públicas se convierten en botín de castas intocables.
Bajo la dirección de Delfina Guzmán Díaz, las alertas sobre el uso patrimonialista de la institución se han multiplicado. Sin embargo, la respuesta estatal no ha sido la investigación exhaustiva ni la sanción ejemplar, sino una alarmante omisión institucional.
Cuando la ley se vuelve ciega y sorda es el momento para encender las alarmas.
¿Cómo es posible que las irregularidades documentadas choquen sistemáticamente contra un muro de inacción? La impunidad no ocurre por accidente; es el resultado de una omisión deliberada.
Las denuncias sobre conflicto de interés y asignaciones irregulares suelen archivarse bajo la cómoda premisa de la burocracia defensiva, minimizando la evidencia.
Investigar a fondo a los altos mandos implica, con frecuencia, desmantelar redes de favores políticos que benefician a esferas más amplias del poder.
Apostar al olvido colectivo es desgastar a la opinión pública, confiando que el flujo constante de noticias termine por diluir la gravedad de los abusos.
Esta estrategia de tolerancia pasiva convierte a las instancias de fiscalización y control en cómplices silenciosas. Cuando la ley decide no mirar, se transforma en un instrumento de protección para quienes ostentan el cargo, vulnerando la confianza pública y deslegitimando cualquier discurso oficial de combate a la corrupción.
El daño más profundo que causa la permanencia de Delfina Guzmán Díaz en el "paraíso de la impunidad" no se mide únicamente en los recursos mal administrados o en las plazas asignadas por parentesco; se mide en el colapso ético del sistema educativo, se trasmite el mensaje que delinquir es cotidiano y que la impunidad es una práctica protegida.
¿Con qué autoridad moral un docente del Cobao puede hablar de legalidad, esfuerzo y honestidad en las aulas, cuando la máxima autoridad de la institución es el reflejo viviente del influyentismo? Los estudiantes absorben estas lecciones de la realidad mucho antes que los libros de texto: aprenden que las palancas pesan más que el talento y que la ley es flexible para los amigos del poder.
La permanencia de estas prácticas insostenibles exige un punto de quiebre. La opacidad y el blindaje político no pueden seguir secuestrando a una institución tan noble e importante para el desarrollo de Oaxaca como el Cobao.
La omisión ante el nepotismo deja de ser un error administrativo para convertirse en una forma de complicidad. Mientras Delfina Guzmán Díaz continúe disfrutando de los privilegios del cargo y de la protección del silencio oficial, la tan anhelada justicia administrativa seguirá siendo una promesa vacía. Oaxaca y su juventud merecen instituciones limpias, gobernadas por la ética y la transparencia, no santuarios de impunidad donde la ley es letra muerta.
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