¿QUIÉN FRENARÁ EL NEPOTISMO EN EL COBAO?

La Mañanera de Sopas de Perico
LA CORRUPCIÓN EN EL COBAO
DAÑARÁ GRAVEMENTE  A MORENA EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

Cipriano Bernal Gazdás 

En el convulsionado  ecosistema político de Oaxaca, la "honestidad" no es una virtud, es una pieza de museo que se exhibe tras un cristal blindado, pero que nadie se atreve a tocar. 

Mientras nos acercamos al horizonte del 2027, la clase política parece haber adoptado el nepotismo no como un pecado capital, sino como una estrategia de gestión de talento familiar.

La teoría de Delfina Guzmán Díaz permite conocer el mundo del hampa política donde se prioriza a la familia, quién mejor para ocupar un puesto clave que ese sobrino que apenas terminó la carrera o esa prima cuya mayor credencial es compartir ¿el código genético?

Mientras tanto en la Secretaría de los "Espejismos", la Secretaría de Honestidad, Transparencia y Función Pública, funciona hoy con la precisión de un reloj de sol en un sótano: tiene toda la estructura, pero es incapaz de señalar el momento exacto en que la ética se impondrá.

Se espera —en un ejercicio de optimismo desbordado— que dicha oficina deje de actuar como un "club de lectura de quejas recibidas" y comience a operar como lo que su nombre sugiere. Pero, ¿cómo pedirle a la casa que se limpie sola cuando los aliados son los mismos que trajeron el lodo?

El Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca (Cobao) se ha convertido en el ejemplo de estudio para las facultades de ciencia política de cómo convertir una institución educativa en una sucursal del árbol genealógico de Delfina Guzmán Díaz.
Lo que ocurre ahí es, efectivamente, "escalofriante". Es una coreografía donde los cargos públicos parecen heredarse por ósmosis. Mientras la ciudadanía observa con estupor cómo la nómina se llena de apellidos conocidos y parientes cercanos, la Secretaría de Honestidad ve  con indiferencia cómo saquean la institución en nombre de la cuarta “deformación”.

Pareciera que las computadoras de la Secretaría de Honestidad tienen un filtro que borra automáticamente cualquier expediente que contenga la denuncia contra los hampones considerados socios,  un fenómeno digno de ser estudiado por expertos en fenómenos paranormales, o al menos por alguien que tenga una escoba y ganas de usarla.

El 2027 viene galopando y, con él, la necesidad de que Morena deje de ser un espectador en su propia película. Si el discurso oficial es la "Transformación", resulta curioso que la única transformación visible en ciertos sectores sea la conversión de los puestos públicos en patrimonio privado.
 
Para los estrategas: Borrar la imagen de nepotismo no se logra con filtros de Instagram ni con boletines de prensa sobre "austeridad republicana". Se combate con renuncias reales, investigaciones que no terminen en el archivo muerto y la valentía de auditar a los propios amigos.
 
Para la Secretaría de Honestidad: El silencio ante casos como el del Cobao no es prudencia; es complicidad activa. Si la oficina no se digna a actuar ahora, para 2027, la transparencia será solo un concepto teórico que se enseñará en los libros de historia, justo al lado de las leyendas sobre la honestidad.

En Oaxaca, la "honestidad" se ha vuelto una opción de menú que nadie ordena. Esperamos que, antes de que las boletas electorales se impriman, alguien encuentre el interruptor de la luz en la oficina de transparencia, no sea que nos acostumbremos a vivir en la penumbra de la corrupción y el amiguismo eterno.

Comentarios