La Mañanera de Sopas de Perico
MÉXICO EL PAÍS MÁS PELIGROSO PARA EJERCER EL PERIODISMO
Cipriano Bernal Gazdás
El periodismo de investigación peligra por las constantes amenazas, acciones judiciales que los depredadores en el sistema político accionan contra quien ejerce el verdadero periodismo de denuncia. El periodista que vegeta publicando boletines y salamerías todos los días vive en el paraíso. Aquel que acusa, investiga y prueba sus argumentos con documentos veraces, es hoy el objetivo de los narco políticos y las dinastías que coquetean con la industria del narco y se santifican en sus propias leyes.
¿Qué sería de nuestra democracia sin el apoyo incondicional de los mecanismos ¿de "protección"? Todos ellos vendidos al mejor postor; ya sea con el narco o con los funcionarios sirvientes del crimen organizado. La defensoría de los derechos humanos en Oaxaca y todo el país es letra muerta.
Los gobiernos crean leyes, como esa maravillosa estirpe de normativas que, al estilo Héctor Serrano, parecen haber sido redactadas por un villano de caricatura con un sello de goma en una mano y un manual de censura en la otra. Y que conste surgen la ley garrote del partido verde ecologista.
Estas leyes son tan eficaces que han logrado lo impensable: democratizar el miedo. Ya no importa si eres un reportero de investigación que destapa un desvío millonario o enfatiza sobre las narco alianzas millonarias, o un cronista que se atreve a señalar que el rey está desnudo; la ley es pareja. Si el contenido incomoda a la realeza¡basta con llamarlo "ataque a la investidura" o "difamación de la paz pública"! Es mucho más barato que responder con datos.
El encarcelamiento de periodistas es, sin duda, la mayor exportación cultural de México . Mientras que otros países debaten y fortalecen la libertad de expresión, en México preferimos la eficiencia de la reja. Es un retiro espiritual forzado para que el comunicador reflexione sobre la importancia de la discreción.
El periodista ya no tiene que preocuparse por redactar su nota. El sistema le ahorra el trabajo, ya que la autocensura es el resultado natural de ver a un colega tras las rejas por el "delito" de haber tenido buena memoria, desnudado a los corruptos y nepotistas.
Los narco políticos aplican un poco de presión mediante leyes ambiguas, se adereza con una pizca de denuncia penal por "daño moral" y se sirve frío, en una celda que, por supuesto, es un "espacio de alta seguridad" para proteger al periodista de la peligrosidad de sus propias palabras escribiendo la verdad.
Es aterrador ver cómo se llenan la boca los narco funcionarios hablando de "transparencia" y "libertad", mientras diseñan trampas legales que harían palidecer a un inquisidor del siglo XVI. Se han vuelto tan creativos que, para silenciar al periodista, ya no necesitan sombras; ahora lo hacen bajo la luz de los reflectores, citando leyes que, irónicamente, se redactaron bajo la promesa de salvaguardar los derechos humanos.
O hablando por teléfono para comunicar que se iniciará una carpeta en tu contra y por el poder que les confiere el crimen organizado y sus narco partidos, pueden mandar al periodista de investigación, columnistas y editorialistas a la cárcel.
Es la magia del cinismo político: convertir la ley en un embudo donde, de un lado, entra el derecho a saber de la ciudadanía,y del otro, solo salen comunicados de prensa con el sello de una carita feliz.
Así que,aquellos colegas del periodismo electrónico la tinta y el micrófono, no se preocupen. Si algún día les llega un citatorio por cumplir con su trabajo, recuerden: No es censura, es solo una invitación a que se tomen unas vacaciones indefinidas cortesía de la democracia mexicana.
La pregunta de hoy: Se siente más seguro sabiendo que la justicia es al menos consistente en su afán de evitar nombrar
¿a la verdad?
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