FRACASO DE LA SECCIÓN 22

La Mañanera de Sopas de Perico
EL FRACASO DE LOS “REVOLUCIONARIOS” DE BANQUETA DE LA SECCIÓN 22

Cipriano Bernal Gazdás 

Se acabó la fiesta, o al menos, la orquesta tuvo que cambiar de ritmo ante una presidenta como Claudia Sheinbaum que no admite chantajes. 

Durante más de cuatro décadas, la Sección 22 de la CNTE se acostumbró a su papel de bravucones en el teatro oaxaqueño y nacional, financiados durante su sexenio por PapiRata, se acostumbraron a vivir del erario y esta misma escoria es  la que insiste en manejar a una tribu magisterial para desestabilizar Oaxaca.La presidenta lo sabe, ya que los mismos profesores han exigido que “el señor tenebroso” saque las manos de la sección 22.

Bajo el pretexto de una lucha social que, con el paso de los años, se convirtió en una parodia de sí misma, el magisterio disidente erigió un imperio cimentado en el nepotismo, la extorsión sistemática y ese entrañable arte de cerrar calles para "pedir diálogo" (léase: exigir cuotas de poder).

Los “maistrines” se jactaban de ser los guardianes de la "verdadera revolución", terminaron siendo frenados, de manera fría y metódica, por una administración encabezada por Claudia Sheinbaum. Los otrora temibles estrategas de la "revolución de banqueta" se encontraron con que el manual de intimidación ya no les funciona frente a una estructura de gobierno que sabe mejor que nadie, cómo manejar el control centralizado,fueron maestros del amague hoy en el poder saben de sobra cómo tratar a los delincuentes magisteriales.

Es fascinante observar el choque de trenes: por un lado, el "crimen organizado magisterial", una corporación que descubrió que el negocio no era enseñar, sino chantajear al erario con la paciencia de un santo y la ética de un pirata. Por el otro, una tecnocracia que, en su pragmatismo implacable, decidió que la soberanía de los bloqueos de Oaxaca y las amenazas al mundial ya no eran un activo redituable para su narrativa política.

Los grandes estrategas de la disidencia —esos que confunden la toma de una caseta con la toma de la Bastilla— han descubierto que la "revolución" se termina donde empieza la línea del presupuesto federal estrictamente controlado. 

Sus famosas jornadas de lucha, que antes hacían temblar a gobernadores temerosos de su propia sombra, ahora se estrellan contra un muro de contención institucional que ni siquiera se molesta en negociar.

La lección es digna de un libro de texto: el nepotismo, cuando se institucionaliza desde el sindicato, es solo una forma arcaica de empresa familiar. Y a los ojos de un gobierno que centraliza todo bajo un mando férreo, esa competencia de poder es simplemente, una molestia que debe ser eliminada por la vía del presupuesto y la neutralización política.

Así, entre pancartas desteñidas y el cansancio de una sociedad oaxaqueña que ha visto este mismo circo durante cuarenta años, la Sección 22 contempla su propia irrelevancia, su derrota y vergüenza, en eso terminaron por corruptos.

Han sido superados en su propio juego: el de imponer condiciones mediante la fuerza. La diferencia es que, esta vez, quien tiene la mano en el tenate del dinero no está dispuesto a pedir permiso, ni mucho menos a seguir financiando su propia desestabilización.

La "revolución" ha sido cancelada por falta de presupuesto y por un cambio en la gerencia central. Los maestros que olvidaron el salón de clases para convertirse en caciques de asfalto están descubriendo, con la amargura propia de quien pierde un privilegio, que para ser un verdadero dictador de banqueta, al menos se requiere un gobierno que se deje someter y con Claudia nada más no pudieron.

Y aunque se enoje la derecha clerical adoradores del ebrio consuetudinario de Felipe Calderón. Claudia Sheinbaum les enseñó que tiene lo que a ellos les falta.

Fracasó el berrinche “revolucionario” de los “combatientes” de pacotilla de la Sección 22.

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