#Oaxaca DELFINA GUZMÁN NO LLEGÓ AL COBAO SOLA: LLEGÓ CON SEIS FAMILIARES QUE CONTROLAN FINANZAS, NORMATIVIDAD Y SU AGENDA
Sayda Morales Bustamante
| Delfina Elizabeth Guzmán Díaz no llegó al Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca a dirigir una institución educativa. |
Llegó a instalar una red.
Los mismos nombres que ocuparon posiciones estratégicas bajo su gestión en la Secretaría de Educación Pública federal aparecen hoy en la nómina del COBAO. No como coincidencia. No como producto de procesos de selección abiertos que resultaron favorables para las personas correctas. Como lo que son: el traslado sistemático y deliberado de una estructura familiar de control institucional de una dependencia a otra, con el presupuesto público pagando la cuenta en ambas.
Trabajadores activos del COBAO lo confirman sin ambigüedad: los familiares de la directora siguen en nómina. La Secretaría de Honestidad no ha abierto ningún expediente.
Eso tiene un nombre en la Ley General de Responsabilidades Administrativas. Tiene otro en el Código Penal del Estado de Oaxaca. Y tiene uno más en el lenguaje sin tecnicismos que los padres de familia, los trabajadores y los estudiantes del COBAO conocen perfectamente:
Corrupción.
Lo que distingue este caso de otros escándalos de nepotismo documentados en la administración pública oaxaqueña es su escala, su sistematicidad y su continuidad en el tiempo. No es un familiar colocado en un cargo. Es una estructura familiar trasladada de institución en institución con los mismos integrantes, las mismas posiciones estratégicas y el mismo objetivo: el control de las áreas con mayor acceso a recursos públicos e información institucional sensible.
Mario Alberto Pineda Guzmán, sobrino de la directora general, fue designado Director de Administración y Finanzas del COBAO. La Circular DAF-013/2026 lo acredita firmando como titular del área que administra el presupuesto institucional del organismo. Sin cédula profesional, según confirmó el portal de la SEP. En violación expresa a la legislación anticorrupción que prohíbe designar familiares en posiciones con control sobre recursos públicos.
Cuando el escándalo estalló y la presión pública obligó a actuar, Delfina Guzmán Díaz anunció su remoción. Lo que no anunció es que el sobrino no se fue a su casa. Se cambió de escritorio. Fue reubicado en una oficina alterna contigua a la Dirección de Administración y Finanzas, desde donde mantiene acceso operativo a la estructura financiera del COBAO. El cargo formal cambió. La influencia sobre el dinero del organismo, no.
Jessica Soledad Ortiz Guzmán, sobrina de la directora, recorrió el mismo camino institucional que su tía. En la SEP ocupó la Jefatura de la Unidad de Trámites Administrativos y Académicos, posición con autoridad sobre procesos que afectan a docentes, estudiantes e instituciones de todo el sistema educativo. Cuando Delfina Guzmán Díaz llegó al COBAO, Jessica Soledad la siguió. Hoy es su secretaria particular, con acceso directo a la agenda de la directora general, a sus contactos, a las decisiones que se toman antes de que lleguen a ningún papel oficial y al flujo de información más sensible que circula en la cúpula del organismo.
La secretaria particular de la directora general es la sobrina de la directora general. Colocar ese cargo en manos de un familiar no es nepotismo circunstancial. Es construir un filtro familiar entre la dirección y la institución.
Gisela Maribel Díaz Narváez, tercera sobrina documentada en posición estratégica, ocupa la Subdirección de Finanzas del COBAO. Es el área que ejecuta operativamente el presupuesto: autoriza pagos, gestiona transferencias y registra contablemente cada movimiento de dinero del organismo. Quien controla esa subdirección controla, en términos prácticos, el flujo real del dinero público del COBAO.
Lo controla la sobrina de la directora.
Antonio García Ramírez, esposo de Gisela Maribel Díaz Narváez y familiar por afinidad de la directora, merece un análisis que va más allá del nepotismo convencional.
En la Secretaría de Educación Pública, bajo la gestión de Delfina Guzmán Díaz, García Ramírez ocupó el cargo de jefe de la unidad jurídica y encargado de conflictos de ética de esa dependencia.
Léase con la atención que merece: el funcionario designado para detectar, gestionar y resolver conflictos de interés dentro de la SEP era el esposo de la sobrina de la titular. El responsable institucional de garantizar la ética pública en esa dependencia era, en sí mismo, la manifestación más exacta del conflicto de interés que tenía la obligación de combatir.
Cuando la red se trasladó al COBAO, García Ramírez llegó como Jefe de Normatividad: el área con autoridad sobre los marcos regulatorios internos, los procedimientos institucionales y la interpretación de la normativa que rige la operación del organismo.
El resultado de la designación conjunta de Gisela Maribel Díaz Narváez y Antonio García Ramírez en el COBAO es una concentración que ningún proceso de supervisión independiente puede ignorar: la sobrina controla el área que ejecuta el dinero, su esposo controla el área que establece las reglas bajo las cuales ese dinero se justifica. Finanzas y normatividad, en manos de dos personas unidas por matrimonio y vinculadas por parentesco a quien dirige la institución.
Marco Antonio Díaz Coronado, Osman Díaz Espinosa, Edgar de Jesús Díaz Galván y Marco Antonio Guzmán Jiménez son identificados de manera consistente en los testimonios de trabajadores activos del COBAO como parte de la red familiar que opera dentro del organismo. Sus nombres aparecen en los relatos de múltiples fuentes independientes entre sí, ubicándolos en posiciones dentro de la nómina institucional. Los cargos específicos, montos y áreas de adscripción son parte de la verificación documental en curso que esta investigación publicará en entregas posteriores.
Las finanzas del COBAO están bajo influencia familiar: Gisela Maribel Díaz Narváez en la Subdirección de Finanzas y Mario Alberto Pineda Guzmán operando desde una oficina alterna contigua a la Dirección de Administración y Finanzas que antes dirigía.
La normatividad institucional está bajo control familiar: Antonio García Ramírez en la Jefatura de Normatividad, el mismo funcionario que fue encargado de conflictos de ética en la SEP.
La información más sensible y la agenda de la dirección general están bajo control familiar: Jessica Soledad Ortiz Guzmán como secretaria particular.
Y cuatro nombres adicionales que los testimonios ubican en la nómina completan una estructura que este medio continúa documentando.
Finanzas, normatividad, información directiva y agenda. Las cuatro áreas de mayor sensibilidad en cualquier organismo que administra más de 1,700 millones de pesos públicos anuales, bajo influencia de personas vinculadas por sangre o matrimonio a la misma directora que las colocó.
Todo eso ocurre mientras la Secretaría de Honestidad no ha abierto un solo expediente.
La red no se construyó en el COBAO.
Se importó de la SEP.
¿Cuántos familiares más tiene Delfina Guzmán Díaz en nómina que todavía no han sido documentados?
Salomón Jara Cruz
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