La Mañanera de Sopas de Perico
LA GUERRA SUCIA
CONTRA FARID
Cipriano Bernal Gazdás
Cuando un candidato sabe que está perdido en las preferencias, acude a la guerra sucia contra su adversario político( note adversario no enemigo). Enrique Martínez Martínez acudió a la descalificación, a usar la mentira, la calumnia, la difamación, en contra de la joven hija de Farid Acevedo López, un método recurrente entre los delincuentes de cuello blanco, atacar a los hijos de sus contrincantes de forma cruel para obligar al contrario a renunciar a su objetivo y bajarle la moral.
Enrique Martínez Martínez es el autor intelectual de las agresiones que Farid ha recibido, encomendó la guerra sucia a un sicario que se disfraza de “periodista” “revolucionario”, “intachable” y “honesto”, un farsante que por traer los huaraches sucios, la camisa salpicada de frijoles y los ollejos en los dientes, supone que es portavoz del “pueblo”.
Ese sujeto de marras es el responsable de las agresiones contra la hija del candidato a rector, Farid Acevedo López. El autor intelectual es Enrique Martínez Martínez alias Doña Queta o “la Perrucha”, sus alias son como usted guste y mande.
Y no extraña que “la candidate” use el misógismo, el descrédito y la burla en contra de una jovencita que nada tiene que ver en la contienda, pero que la agreden por ser la hija del contrincante más fuerte.
Tampoco extraña que acepte la encomienda un pelafustan conocido por vender datos a la policía. Le chillan las tripas de hambre, por esa razón esgrime su veneno contra las mujeres a petición de su patrón Enrique Martínez Martínez.
No hay nada nuevo bajo el sol. El sicario que ofende mujeres es porque tiene miedo de perder la memela que por años ha tenido en la uabjo. Sabe que no habrá otra oportunidad y le aterra perder el plato de frijoles que le da la Queta.
La víbora que desde la oscuridad arremete en contra de mujeres inocentes debe ser señalado, su cobardía no sorprende, a sido así cada segundo de su existencia.
Por esa razón es que en la Sección XXII lo calificaron de policía, se enquistó en su interior durante el movimiento del 2006 para vender información a la entonces policía federal preventiva.
Es señalado incluso de haber violado en su pueblo de donde huyó. Es un miserable psicopata que vende su rabia a quien se la pueda pagar.
Sin embargo esta vez se equivocaron. Enrique Martínez Martínez y su sicario movieron mal sus piezas. La Perrucha no llegó a la rectoría y su perro de rancho se quedó sin tragar sus memelas.
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