ENRIQUE MARTÍNEZ MARTÍNEZ: EL CANDIDATO A RECTOR QUE LE DEBE LA CARRERA POLÍTICA AL ALIADO DEL CJNG
Sayda Morales Bustamante
La autonomía universitaria no es un eslogan que se adopta cuando conviene y se abandona cuando la ambición política llama a la puerta. Es un principio que se vive, se defiende y, sobre todo, se demuestra con trayectoria. Y la trayectoria de Enrique Martínez Martínez dice exactamente lo contrario de lo que su campaña pregona.
Martínez Martínez se presenta ante la comunidad universitaria de la UABJO como un candidato sin vínculos partidistas, sin compromisos que contaminen su proyecto y sin ataduras que pongan en riesgo la autonomía institucional. Es un discurso bien pulido. El problema es que choca frontalmente con su propia historia, y esa historia no miente.
Enrique Martínez Martínez fue candidato a diputado local por el Partido del Trabajo. Aceptó las siglas. Aceptó la candidatura. Aceptó la estructura. Y aceptó el respaldo de quien en ese partido mueve los hilos en Oaxaca: Benjamín Robles Montoya, líder vitalicio del PT en el estado y figura señalada en tarjetas de inteligencia del Estado mexicano y de la DEA como aliado activo de integrantes del crimen organizado con vínculos directos al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Robles Montoya identificado por la DEA y la CIA como uno de los promotores y aliado del “Chavismo” en a México, al ser colaborador de Nicolás Maduro, quien ahora está preso en EUA por narcotráfico y terrorismo.
Documentos de inteligencia ubican a Robles Montoya dentro del ecosistema de influencia del CJNG en Oaxaca, con acusaciones que apuntan a financiamiento directo del narcotráfico hacia su operación política.
Y ese hombre respaldó a Enrique Martínez Martínez.
Esa relación no es casualidad ni coincidencia circunstancial. Dentro del PT oaxaqueño no se accede a una candidatura sin el aval de Robles Montoya. No se opera sin su conocimiento. No se reciben recursos de campaña sin pasar por su estructura. Martínez Martínez lo sabe. La comunidad universitaria también tiene derecho a saberlo.
Lo que eso significa es brutal en su simplicidad: el hoy candidato a rector de la UABJO construyó su carrera política dentro de una estructura cuyo financiamiento está señalado como contaminado por recursos del crimen organizado. No hay forma de participar en ese andamiaje y salir limpio de él. No hay manera de haber sido el candidato de Robles Montoya y presentarse hoy como el garante de la independencia universitaria. Las dos cosas no caben en el mismo expediente.
El discurso de la autonomía en boca de Martínez Martínez no es un principio. Es una táctica electoral. Es el disfraz que se pone quien sabe que su historia partidista es un lastre y necesita cubrirla con una narrativa que suene académica y desinteresada. Pero los disfraces no borran los hechos. Y los hechos son contundentes: este candidato le debe su trayectoria política a un operador señalado por inteligencia del Estado como aliado del CJNG.
Una universidad autónoma no puede darse el lujo de poner al frente a alguien que construyó su capital político dentro de esa red. La autonomía universitaria existe precisamente para blindar a la institución de los poderes fácticos, de los partidos y de las estructuras de influencia que históricamente han intentado capturarla. Colocar en la rectoría a alguien con este perfil no es defender la autonomía. Es entregarla envuelta en papel de regalo.
La UABJO tiene una historia de lucha que muchos pagaron con cárcel, exilio y sangre. Esa historia no merece ser administrada por alguien cuya entrada a la política fue financiada, directa o indirectamente, por la misma red que hoy Washington persigue con expedientes federales y acusaciones de narcotráfico.
Martínez Martínez no es el candidato de la autonomía universitaria.
Es el candidato de Benjamín Robles Montoya. Y Benjamín Robles Montoya es el aliado documentado del CJNG en Oaxaca.
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