EL RIDÍCULO DE LA PERRUCHA

La Mañanera de Sopas de Perico
EL RIDÍCULO DE LA PERRUCHA

Cipriano Bernal Gazdás 

Triste historia de la perrucha de a peso, que se subió al tren del mame y ahora siente que la virgen le habla, y como si fuera la liga de la moral y las buenas costumbres, salió rasgándose las vestiduras exigiendo autonomía,  cuando el mismo pide la intervención del gobierno federal. Lo que no sabe ni sabrá el pobre peregrino de Chalma, que nadie moverá un solo dedo cuando la comunidad universitaria de una universidad autónoma votó a favor del rector Farid Acevedo López. Hay que respetar la voluntad democrática.

Cuando el conteo de votos le dio la espalda —una traición imperdonable de la democracia, según su retorcida brújula—, el delincuente disfrazado de saca muelas, hizo lo que cualquier payaso  incoherente haría: agarró su teléfono, llamó a la vieja guardia y organizó una excursión escolar a Palacio Nacional.

Convocó el malandrín la procesión de los espectros, en una escena digna de un mural de pesadilla burocrática. 

Martínez Martínez, cual flautista de Hamelín, reunió a un puñado de "rucos y rucas" —esa vieja guardia que parece haber olvidado que el tiempo también alcanza a los dinosaurios— y se plantó frente al recinto del Ejecutivo Federal. 

Habría que preguntarle; ¡quién disparó el viaje!

El objetivo de su plantón era el exigirle a Sheinbaum que haga exactamente aquello por lo que él mismo se rasgaba las vestiduras: que el gobierno federal intervenga  en los asuntos internos de la universidad.

Vaya flor de mayo que engalanas Oaxaca. La princesa Margarinflas en una estampa sublime: Un payaso  exigiendo "autonomía" mediante la suplica de una "intervención" del gobierno federal en asuntos internos de la universidad autónoma. ¿No es para cargarse de risa?

La perrucha Martínez Martínez  es experto en el arte de dispararse en el pie y luego pedirle al vecino que te cure la herida con un martillazo en la frente. 

El despliegue de pancartas, los rostros desencajados y esa urgencia desesperada por el poder, convirtieron su reclamo en un espectáculo de carpa, donde el guion fue escrito por alguien que claramente se saltó la clase de lógica básica.

Hay que reconocerle algo: Sabe hacer reír el candidato perdedor, y una vez más, un convirtió su propio monumento a la incompetencia estratégica. Martínez Martínez no solo perdió la elección; perdió la brújula, la coherencia y, lo más triste, el respeto de quienes aún recuerdan que la autonomía se defiende con argumentos y votos, no con romerías de ancianos desconcertados ante el altar del Poder Ejecutivo.

Lástima, Perrucha . Tu cálculo falló de nuevo. Has logrado convertir tu derrota en un grotesco absurdo donde el único fraude es el que cometiste contra tu propia dignidad al creer que alguien, en algún lugar, tomaría en serio tu patética peregrinación.

Eres un payaso que has ganado el olvido, ese lugar donde tu autonomía ya no tendrá que ser defendida por nadie.
¿Qué nuevos episodios de esta tragicomedia ¿veremos? Mientras el equipo del candidato derrotado sigue buscando desesperadamente una forma de no aceptar ¿la realidad?, habrá más y más ridículos de imbeciles que no conectan el cerebro con la verdad.

Lo que sí le pido a este pdjo payaso;que ya deje de dañar a la universidad.

¡Deja que termine mi doctorado, desgraciado comediante!

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