#Oaxaca DELFINA GUZMÁN DÍAZ PUSO A SU SOBRINO A MANEJAR MÁS DE 1,700 MILLONES DE PESOS DEL COBAO: EL NEPOTISMO QUE ELLA MISMA FIRMÓ Y NADIE HA SANCIONADO
Elizabeth Gutiérrez Martínez
Los documentos no mienten. Y en este caso, los documentos llevan la firma de quien debería haberlos impedido.
Lo que ese cargo significa en términos concretos no admite eufemismos: la Dirección de Administración y Finanzas del COBAO administra un presupuesto institucional que supera los 1,700 millones de pesos anuales. Recursos destinados a nómina, infraestructura educativa, funcionamiento de planteles y programas académicos del subsistema de educación media superior de Oaxaca. Uno de los presupuestos educativos más importantes del estado, ahora bajo el control directo de un familiar de la directora general.
Dicho de otra manera: Delfina Guzmán Díaz llegó a dirigir el COBAO y lo primero que hizo con el dinero público fue ponerlo en manos de la familia.
Esto no es una zona gris legal. La legislación anticorrupción y las disposiciones administrativas vigentes en México prohíben y restringen explícitamente la designación de familiares directos en posiciones donde exista manejo o control de recursos públicos, precisamente por el riesgo evidente e irremediable de conflicto de interés. El nepotismo en la administración pública no es solo una mala práctica. Es una conducta que el Sistema Nacional Anticorrupción y la Ley General de Responsabilidades Administrativas tipifican como falta administrativa que amerita investigación, procedimiento disciplinario y sanción.
Y aquí está el escándalo dentro del escándalo:
Guzmán Díaz no solo cometió el acto. Lo documentó. La circular existe. La firma existe. El cargo existe. No hay forma de alegar desconocimiento, error administrativo ni interpretación favorable. El nombramiento de su sobrino al frente de las finanzas del COBAO quedó registrado con fecha, sello y rúbrica en los archivos del propio organismo.
La pregunta que los trabajadores del COBAO, los estudiantes de bachillerato y los oaxaqueños que financian con sus impuestos esos 1,700 millones tienen derecho a formularle a la Secretaría de Honestidad, Transparencia y Combate a la Corrupción del estado es tan directa como urgente: ¿cuándo se sanciona el nepotismo que la propia Delfina Guzmán Díaz aceptó, firmó y dejó en los documentos?
Porque si la Secretaría de Honestidad tiene entre sus atribuciones investigar y sancionar precisamente este tipo de conductas, y tiene sobre su escritorio un caso en el que la evidencia no requiere investigación sino solo lectura, el silencio institucional ya no es omisión.
Es complicidad.
Los documentos existen. El sobrino existe. Los 1,700 millones existen. Y el nepotismo, en este caso, ni siquiera se molestó en esconderse.
Gobierno del Estado de Oaxaca Salomón Jara CruzGobierno de MéxicoClaudia Sheinbaum Pardo
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