COBAO S.A. DE C.V.

La Mañanera de Sopas de Perico
COBAO S.A. de C.V. EL PARAÍSO 
DEL CINISMO,  NEPOTISMO Y VIOLACIÓN

Cipriano Bernal Gazdás 

El COBAO se convirtió en un centro educativo único en el país donde el plan de estudios se ha sustituido por un manual de bandidaje institucional. 

La dueña del circo de los horrores, es Delfina Guzmán Díaz, la que se erige no como una directora, sino como la capo di tutti capi de una pandilla de cuello blanco que, desde la comodidad de una oficina en la Ciudad de México, opera el desmantelamiento sistemático de lo que alguna vez fue una institución educativa.

La farsa alcanzó su punto álgido con el caso de Mario Alberto Pineda Guzmán, el sobrino consentido y director de finanzas. Cuando el olor a podrido por su compra de 8 millones de pesos se hizo insoportable, Delfina montó un show mediático: anunció su despido con lágrimas de cocodrilo, buscando aplausos por una "limpia" que jamás ocurrió. El sobrino no se fue; se escondió bajo el escritorio, engordando el patrimonio familiar con los restos del presupuesto, mientras la tía se burla de los padres de familia desde su exilio dorado, fingiendo que la ley es algo que aplica a los demás, pero nunca a sus consanguíneos. El nepotismo en Oaxaca ya se institucionalizó.

Mientras la cúpula se reparte el botín, los planteles han mutado en sucursales del caos. La gestión de Delfina ha logrado una transformación envidiable para cualquier cártel:
 El Cobao de San Antonio de la Cal, Huajuapan, Mixtepec, Mariscala,Chalcatongo, sonel espejo de la podredumbre: Donde antes se impartía álgebra, hoy se ofrece narcomenudeo. La droga circula en los pasillos con la venia de una dirección que prefiere contar billetes del recurso público para beneficio propio  que supervisar la seguridad de sus alumnos. Las acusaciones de violaciones es otro de los señalamientos álgidos donde Delfina Guzmán Díaz a sido omisa, por esto y mucho más que se hará viral este personaje de la cuarta putrefacción debe renunciar.

 Ese sector de docentes afines al poder —esos que confunden la cátedra con el saque— actúa con total impunidad. Bajo el mando de Delfina, el acoso a las alumnas se ha vuelto parte del "ambiente escolar", dejando a una escolar embarazada y sueños truncados, mientras la directora se lava las manos desde la capital, culpando al pasado. Sin embargo el engendro que generó esta problemática está libre y dando clases, protegido por el santo manto de morena.
Hoy, es más probable encontrar a un estudiante portando un arma pavorosa que un libro de texto. La seguridad ha desaparecido, devorada por la negligencia de una administración que prefiere ver cómo los jóvenes se matan entre sí antes que admitir su absoluta incapacidad.

Delfina Guzmán Díaz ha perfeccionado el arte de dirigir por control remoto. Es la reina de la negligencia: vive de lo robado, mientras la institución se desangra y los alumnos son carne de cañón en una red de violencia y corrupción que ella misma ha fomentado, si la cabeza está podrida el cuerpo también.

Delfina Guzmán Díaz se pasea con la altivez de quien sabe que la ley es un chiste, mientras los padres de familia, estafados, ven cómo la educación de sus hijos se intercambia por los lujos de una familia que no tiene pudor, ni alma, ni límites.

El COBAO ya no educa, asalta. Y mientras la pandilla de Delfina siga repartiéndose el botín, el plantel será solo la fachada de una cueva de ladrones donde el futuro de los jóvenes es la moneda de cambio para financiar la impunidad de unos pocos.

Los tendederos de denuncia de los estudiantes contra el acoso y los ataques son una evidencia, que la directora del Cobao le importa más la corrupción que la formación y la educación.

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