#Oaxaca PADRE DE LA DRA. NATALIE DÍAZ EXIGE JUSTICIA POR SU HIJA Y ES AMENAZADO POR LA FAMILIA DEL AGRESOR: LA INTIMIDACIÓN QUE REVELA EL VERDADERO ROSTRO DE LOS ORTEGA
Sayda Morales Bustamante
Juan José Díaz Bermúdez,integrante del colectivo editorial Punto y Aparte Oaxaca, no es simplemente un periodista que cubre el caso de la Dra. Jasibhe Natalie Díaz Morales. Es su padre. Un hombre que perdió a su hija el 25 de septiembre de 2022 como consecuencia directa de la violencia que R.A.O.G ejerció contra ella, y que desde entonces ha utilizado su voz y al colectivo editorial Punto y Aparte, para exigir lo que cualquier padre en su lugar exigiría: justicia.
Y la respuesta de la familia del imputado ante esa exigencia fue amenazarlo públicamente.
Avelino Ortega Ruiz, padre del imputado, publicó un mensaje en el que acusa a Juan José Díaz Bermúdez de “difamación”, “calumnia” y “manipulación mediática”, lo señala de actuar mediante “sobornos” y advierte abiertamente que tomarán “las medidas necesarias” contra él.
Eso no es defensa legal. No es ejercicio de derechos. Es una operación de intimidación dirigida contra una víctima indirecta que tiene el derecho inalienable de exigir justicia por su hija, que tiene el derecho de usar su voz pública para hacerlo y que tiene el derecho de que el sistema judicial lo proteja en lugar de dejarlo expuesto a las presiones del entorno del imputado.
El 25 de septiembre de 2022, la Dra. Jasibhe Natalie Díaz Morales fue brutalmente golpeada por Ricardo Antonio Ortega González mientras convivían en el restaurante “Los Manguitos” en Tehuantepec. No solo la golpeó. La dejó sin teléfono, sin las llaves de su propia camioneta, incomunicada y sola en la oscuridad, apostando a que nadie la encontraría o a que nadie la ayudaría.
Para escapar de su agresor, Natalie tuvo que caminar sola a la orilla de la carretera. A la altura del Barrio Vixhana de Tehuantepec fue atropellada por un taxista que, según testigos presenciales, la embistió deliberadamente. Murió.
La violencia de R.A.O.G fue el detonante directo que colocó a Natalie en esa situación de indefensión total. Él la golpeó. Él la dejó. Él la condenó a caminar sola en una carretera de noche, desprotegida y sin forma de pedir ayuda. Lo que vino después fue consecuencia de lo que él hizo.
Lo que hace el caso aún más desgarrador es quién era Natalie. Era médica. Era reconocida en el Istmo por atender a mujeres de escasos recursos. Dirigía la Asociación contra la Violencia a las Mujeres y dedicaba su vida a proteger a víctimas de violencia de género. La mujer que consagró su existencia a defender a otras de la violencia machista murió a consecuencia de esa misma violencia.
Y su padre, que la llora cada día desde entonces, es ahora amenazado por la familia del hombre que desencadenó su muerte.
El argumento de Avelino Ortega Ruiz de que su hijo lleva dos años y medio vinculado a proceso “sin ninguna prueba” no resiste el menor análisis. Un juez no vincula a proceso sin causa justificada. La vinculación implica que el órgano jurisdiccional encontró datos suficientes para estimar que el delito se cometió y que existe la probabilidad de que el imputado participó en él.
Amenazar a un padre en duelo que exige justicia por su hija, en vísperas de una audiencia de sentencia, es una conducta que el Poder Judicial de Oaxaca no puede ignorar. Es presión sobre víctimas. Es un intento de silenciar a quien tiene todo el derecho de hablar. Y es, sobre todo, una señal de que la familia del imputado sabe que los hechos no están de su lado.
El próximo junio, el juez de la causa tiene en sus manos una decisión que trasciende el expediente. Las víctimas indirectas, la comunidad médica del Istmo y la sociedad civil exigen una sentencia máxima y ejemplar que reconozca el contexto de violencia de género, que evalúe la crueldad con la que el agresor dejó a Natalie abandonada e incomunicada en una vía pública y que establezca un precedente claro en Tehuantepec y en todo Oaxaca: quien violente a una mujer, lo pagará con la cárcel.
Las amenazas de la familia Ortega no van a cambiar esa exigencia.
Juan José Díaz Bermúdez perdió a su hija. Lleva casi tres años exigiendo que el Estado mexicano le diga que su vida valía. Que la familia del imputado lo amenace por hacer exactamente eso no es solo un acto de intimidación. Es una crueldad que se suma a la crueldad original.
Natalie ya no está para defenderse. Pero su padre sí está para exigir por ella. Y Oaxaca entera está para respaldarlo.
Justicia para la Dra. Jasibhe Natalie Díaz Morales. Sentencia ejemplar en junio. Sin negociaciones, sin presiones y sin intimidaciones que lo impidan.
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