LA GUERRILLA OPTA POR
OTRO TIPO DE LUCHA; LA CIBERNÉTICA
Juan José Díaz Bermúdez/Analisis
Organizaciones guerrilleras que operan en la clandestinidad han optado por otro tipo de lucha, la trinchera es la cibernética. Hay que subrayar que desde 2018, en el repliegue que existió luego de la desaparición de los mandos políticos militares del Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Cruz Sánchez, desaparecidos el 25 de mayo de 2007, la comandancia general en ese tiempo dirigida por Tiburcio Cruz Sánchez y Elodia Canseco Ruiz, se optó por la clandestinidad y buscar refugio en la montaña y selvas de México, por el peligro que existía, de que, los detenidos-desaparecidos, hubieran aportado datos que llevaran al desmantelamiento de la organización guerrillera.
Los mandos en cada uno de los estados del país donde tiene presencia el PDPR-EPR, fueron desmovilizados, se decidió por esconderse en las montañas y selvas y confundirse entre las comunidades indígenas.
El silencio fue una orden, se rompió cualquier comunicación y se esperó cualquier acción del gobierno federal para encontrarlos.
El memorándum militar era el de responder cualquier medida agresiva del ejército mexicano y la policía federal, estatal o municipal.
Hasta el momento unidades enteras del EPR, siguen desmovilizadas, no obstante la brigada de ajusticiamiento que persiste en hacer cumplir las sentencias populares en contra de los traidores a la guerrilla en 2006, 2007, y 2008 en Oaxaca.
En este retroceso la trinchera se decidió fuera la internet, usar medios y comenzar una lucha cibernética para realizar hackeos, exponer las debilidades de los gobiernos y filtrar datos de corrupción y crímenes de lesa humanidad.
Cambió radicalmente la lucha guerrillera, pero eso no quiere decir que en la montaña y las selvas las unidades y células no se sigan entrenando en capacitación militar.
La salida de la comandancia del EPR por motivos de salud, de Tiburcio Cruz Sánchez y de Elodia Canseco Ruiz, permitió la llegada de jóvenes que siguen al frente de la organización guerrillera, que sigue quizás más firme, sin vínculos ni aplausos para el gobierno de la cuarta transformación.
Es decir; la guerrilla no comparte ideología ni se identifica al gobierno de Sheinbaum, como tampoco lo hizo con el de Andrés Manuel López Obrador.
Si existen colaboradores en el gobierno que pudieron haber estado en la guerrilla y ahora aparecen como funcionarios, lo hacen a título personal, con el correspondiente señalamiento de la organización que los califica de entreguistas y traidores.
Actualmente el EPR ha estado actuando en la internet, ha dado fuertes golpes en el hackeo de instituciones públicas, y persisten en la exigencia de la presentación con vida de los mandos desaparecidos en Oaxaca en 2007 en el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz.
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