LOS DELINCUENTES DE CUELLO BLANCO

La Mañanera de Sopas de Perico
LA IMPUNIDAD DE CUELLO BLANCO
Y LA SIMULACION DEL PODER

Cipriano Bernal Gazdás

Podrán presumir operativos y patrullajes en las calles, pero mientras los verdaderos criminales vistan trajes oficiales y se enquisten en las estructuras del poder, la seguridad en Oaxaca será una mera ilusión. 

La violencia armada es solo una cara de la moneda; la otra, más silenciosa pero igual de destructiva, es la delincuencia de cuello blanco que opera desde la complicidad institucional.

No habrá transformación ni justicia social en tanto las instituciones del estado sigan funcionando como botines políticos.

El desaseo administrativo no es un secreto, aunque sí una constante tolerada.
El caso Tehuantepec es cuestionable ya que  se ha dejado a la población en la indefensión por intereses político electorales, protegen la complicidad con la delincuencia y la corrupción en el gobierno de Ana Cecilia Pérez Velázquez, mientras tanto los asaltos,robos, crímenes y el poder del crimen se enseñorea de este pueblo.

 En el caso COBAO permanece latente la exigencia de procedimientos administrativos y penales en contra de funcionarios que parecen regodearse en la impunidad, arrastrando señalamientos graves por nepotismo y el uso de empresas fantasma.
 
Lejos de la austeridad pregonada, figuras como Delfina Guzmán Díaz operan con una opulencia y un poder discrecional que la asemejan más a una emperatriz intocable que a una servidora pública.

 La Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca es otra institución manchada por la sombra de contratos a empresas bajo sospecha, mientras personajes como Flavio Sosa insisten en destinar millonarios recursos públicos, sin fiscalización transparente, a organizaciones ligadas a redes de crimen organizado.

Sin olvidarnos del cártel del despojo que dirige la pandilla Murat (el pueblo los conoce como los MuyRata).José Nelson Murat Casab, Alejandro Murat Hinojosa y ahora a decir de Geovany Vásquez Sagrero consejero jurídico del gobierno de Oaxaca, aparece Ivett Morán de Murat como integrante de ese grupo delictivo.

La pregunta obligada para la administración estatal es directa y urgente: ¿Qué se hará al respecto?

¿Se tomarán la molestia de investigar y sancionar a los suyos, o el combate a la corrupción seguirá siendo selectivo? Hoy en día, la justicia en Oaxaca huele a consigna política: se detiene al adversario incómodo mientras se protege al aliado corrupto.

No intenten engañar a la ciudadanía con discursos de rectitud moral cuando los mayores delincuentes despachan desde las oficinas del propio gobierno. La verdadera limpieza de Oaxaca debe comenzar por barrer las escaleras de arriba hacia abajo.

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