sábado, julio 16, 2011

EL MISTERIO DE LOS DESAPARECIDOS DEL EPR; OTRA LÍNEA DE INVESTIGACIÓN

Juan José Díaz Bermúdez/Análisis


Oaxaca, México (Punto y Aparte).- La Comisión de Mediación entre el Estado mexicano y el Ejército Popular Revolucionario (EPR), para la presentación con vida de los guerrilleros, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, no ha podido desempeñar, o no le han dejado desempeñar un trabajo atinado, para ofrecer una solución a grave delito de la desaparición forzada en México.
El delito de lesa humanidad que se ha convertido en una práctica cotidiana en México, toma caminos oscuros al no encontrarse un recurso que ponga remedio a los miles de desaparecidos que de 2007 a la fecha ha habido en gran parte del país.
A la llegada del gobierno derechista del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia , la vieja práctica fascista de desaparecer a sus contrincantes políticos aumentó, y hoy se habla de más de cinco mil desaparecidos, algunos, víctimas del crimen organizado que ha sido el pretexto perfecto para Felipe Calderón. Aunque no escapa a la realidad que el Estado mexicano podría estar presuntamente inmiscuido en esas desapariciones.
Llama sin embargo poderosamente la atención que en el caso de los dos guerrilleros presuntamente desaparecidos en Oaxaca el 25 de mayo de 2007, los intentos por encontrarlos se hayan estancado y hasta olvidado, incluso por la Comisión de Mediación ( COMED), que sigue operando sin facultades y sin el ánimo por hallar a quienes podrían haber muerto, claro si hablamos en el supuesto que fueron realmente detenidos y desaparecidos, como existe una línea de investigación que podría demostrar que jamás fueron detenidos.
Veamos porque decimos lo anterior: Aunque no se hizo público, tras la muerte de Raúl Reyes en la frontera , Colombia- Ecuador el uno de marzo de 2008, se comenzó una indagatoria por parte del gobierno de Estados Unidos- Colombia- México, con el objetivo de establecer los vínculos del EPR y las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Colombia ( FARC).
Luego del bombardeo de Santa Rosa de Sucumbíos , contra el campamento de Raúl Reyes, comandante de las FARC de alta jerarquía, el primero de marzo de 2008, se abrió la posibilidad resultado de los estudios de inteligencia, que alrededor de quince mexicanos estuvieran entrenándose en esa zona, algunos de ellos pertenecientes al EPR.
La presencia en ese lugar de Lucía Andrea Morett Álvarez, mexicana con raíces en la Universidad Autónoma de México, participante en el 2006 en el movimiento popular-insurgente en Oaxaca, considerada por la Interpol como una persona armada, peligrosa y violenta; actualmente se ignora su paradero.
¿Porque citar a Lucia Morett? La señorita Morett , fue en Oaxaca presuntamente el enlace de las FARC con la guerrilla mexicana, básicamente con el EPR. Sería en Oaxaca donde contactó a Gabriel Alberto Cruz Sánchez y a Edmundo Reyes Amaya, incluso se cree que los invitó a unirse al movimiento internacional de las FARC para Latino América, por tal razón al terminar la lucha popular en Oaxaca, los dos mandos, uno el segundo en jerarquía en la Comandancia General del EPR que sería Gabriel Alberto, y el otro comandante de la plaza Oaxaca, que en este caso sería Edmundo Reyes.
¿Porque creería el Estado mexicano lo anterior? Las hipótesis que se manejan tienen una fuerte relación con los mexicanos encontrados muertos en el campamento de Raúl Reyes, pero hay una mujer en especial que a decir de las tesis de inteligencia, que probarían que efectivamente hubo miembros del EPR que habrían muerto, incluso desaparecido de la faz de la tierra en aquel ataque luego del poderío de la artillería usada en contra de los insurgentes.
Esta mujer sería Verónica Natalia Velázquez Ramírez, presunta integrante del EPR, participante en la toma del canal 9 en Oaxaca, esta persona habría dirigido y producido los programas trasmitidos por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca ( APPO), la misma acompañante sentimental de Gabriel Alberto Cruz Sánchez, la cual habría sido su “esposa revolucionaria”, un termino y status que se le da en la guerrilla a la pareja hombre-mujer, para pasar desapercibidos en la sociedad.
Si lo anterior es cierto, podría demostrarse que junto con Verónica Natalia, guerrillera de alto rango dentro del EPR muerta aquel primero de marzo en Putumayo, se encontraba aquel día Gabriel Alberto así como Edmundo Reyes. La pregunta ¿fueron o no desaparecidos en Oaxaca el 25 de mayo de 2007?, algunos cadáveres de mexicanos incluso no fueron encontrados.
Los análisis que existen junto con informaciones de inteligencia, dan como resultado que en Oaxaca, no se detuvo a nadie con las características de los dos guerrilleros desaparecidos, ¿fue entonces un ardid de la guerrilla y la APPO?, de ser cierta esta posibilidad, el objetivo era mostrar como un chacal a Ulises Ruiz Ortiz y abrir la posibilidad para la llegada de un gobierno diferente al PRI.
¿O es que jamás se detuvo y desapareció a los dos guerrilleros y estos se refugiaron en Colombia? No hay que olvidar que Colombia es el paraíso para quienes huyen o tratan de ocultarse. Porque luego de llegar al poder Gabino Cué, las familias de los desaparecidos, la COMED y el propio EPR, ¿ya no tocan el tema de los dos combatientes?
La indignación creció en su momento, hoy bajó a niveles de olvido, ¿o es que acaso a eso le apuesta el EPR, a olvidar?
Aunque no es solamente el EPR el que olvida, la COMED no ha tenido un papel determinante en los últimos meses.
Es que acaso el ADN solicitado a los familiares por parte del gobierno federal, ¿es con la intención de compararlo con los guerrilleros muertos en Ecuador aquel primero de marzo de 2008?
Si los guerrilleros hoy desaparecidos no fueron desaparecidos por el Estado mexicano concretamente por el gobierno de Ulises Ruiz en Oaxaca, ¿entonces quién fue? O jamás hubo una detención y una desaparición posterior. Las incógnitas son muchas. Las dos partes dicen manejar la verdad, aunque hasta hoy desde 2007, no hay un solo testigo de cargo que asegure haber visto la detención de los dos mandos del EPR, mucho menos pruebas suficientes para involucrar a los gobiernos municipal, estatal y federal.
¿Es una mentira repetida por mil bocas? El EPR afirma que fueron desaparecidos, el gobierno niega tenerlos, quién de los dos miente. Hoy los familiares de los guerrilleros desaparecidos no dicen nada, la Comisión de Mediación, excluye a la SEDENA del posible plagio, no hay congruencias y todo se desvanece en el olvido, ¿le apuestan a olvidar? El sexenio está a punto de concluir y los culpables se irán de embajadores o a su casa, ¿quién pagará el crimen de lesa humanidad?
En Oaxaca se formará una comisión de la verdad, que como dice Juan Sosa Maldonado, no cumple con las expectativas debido a que investigará solamente los hechos del 2006, ¿y el ecocidio de Loxicha cuando se investigará? La Comisión de la verdad debe abarcar desde 1996 a la fecha, murieron demasiados indígenas, su sangre debe ser reivindicada con justicia.
Sosa Maldonado considera que debe de existir justicia para que haya paz, pero también congruencia, equidad y reconocimiento que en el gobierno de Diódoro Carrasco se cometieron crímenes horrendos contra indígenas, crímenes de lesa humanidad que no han prescrito y que necesitan ser investigados. No solo es solo quedar bien con la sección XXII y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), además, tener la certeza que se buscó en Loxicha, que se buscó al inmiscuir a los indígenas Loxichas acusándolos de guerrilleros. Esperemos que se aclare no solo lo del 2006-2007, también lo de 1996 como el caso de la Crucecita y Tlaxiaco, donde presuntos guerrilleros del EPR atacaron. Es un imperativo que la verdad se sepa.